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jueves, 6 de agosto de 2015

Putin aprueba una nueva versión de la Doctrina Marítima de Rusia

Putin aprueba una nueva versión de la Doctrina Marítima de Rusia

FUENTES: Rusia Ria Novosti, TELESUR y otras fuentes de internet
El foco principal de la nueva versión de la Doctrina Marítima está basado en las áreas del Atlántico y del Ártico. Se debe en gran parte al despliegue militar de la OTAN cerca de las fronteras rusas.

El viceprimer ministro de Rusia, Dmitri Rogozin, ha declarado que el presidente ruso, Vladímir Putin, le ha informado de que ha aprobado una nueva versión de la doctrina naval de la Federación de Rusia.

"La causas por las que se ha aprobado una nueva doctrina radican en el cambio de la situación política mundial y en el fortalecimiento objetivo de Rusia como gran potencia naval", señaló Rogozin.

Según explicó Rogozin, las enmiendas a la Doctrina se deben a ciertos cambios de la situación naval en el mundo y la expansión de la OTAN hacia el Este. Una de las razones para la introducción de los cambios consiste en la intención de "restaurar la presencia de la Flota rusa en el Mediterráneo".

La nueva versión de la Doctrina constituirá el fundamento para el desarrollo del proyecto de ley sobre la administración pública de la actividad marítima, informa la agencia TASS.

"Los cambios fueron aprobados por el Consejo Marítimo del Gobierno a finales del año pasado. A principios de este año, el documento fue presentado al presidente, quien dijo hoy que aprobó la Doctrina", indicó el viceprimer ministro ruso.

Según sus palabras, el foco principal de la nueva versión de la Doctrina Marítima está basado en las áreas del Atlántico y del Ártico. Asimismo, en el documento se presta especial atención a cuestiones de ecología.

La Doctrina Marítima de la Federación de Rusia es un documento fundamental que define la política estatal del país en el ámbito de las actividades marítimas, y la política marítima nacional.

La Doctrina establece un total de seis áreas: el Atlántico, el Ártico, el Pacífico, el Índico, el mar Caspio y una nueva área: la Antártida. "La atención especial en la zona del Ártico se debe a varios factores: en particular, la creciente importancia de la ruta marítima del norte, que requiere la reconstrucción de la flota rusa de rompehielos", dijo Rogozin.

Este domingo se celebraron desfiles con motivo del Día de la Armada rusa en diferentes ciudades del país, entre ellos el puerto de Baltiisk. El mandatario ruso, que también asistió al desfile, destacó que "la Armada rusa exitosamente proporciona las capacidades para la defensa del país protegiendo sus intereses nacionales".

De acuerdo con el documento de 45 páginas publicado en línea por el Kremlin, Rusia considera al océano Atlántico y al Ártico como sus regiones militares clave para "eliminar las amenazas a la seguridad nacional y para mantener la estabilidad estratégica".

La doctrina recién modificada pide garantizar "suficiente presencia naval rusa en el océano Atlántico", mientras que la Flota Septentrional de Rusia debe ser reforzada para sentar las bases de la protección de los intereses nacionales en la región del Ártico.

"Rusia debe consolidar su posición de liderazgo en la investigación y desarrollo de las áreas marinas del Ártico", se indicó en el documento.

El viceprimer ministro Dmitry Rogozin dijo sobre el documento que el énfasis puesto en la región del océano Atlántico se debe a "la expansión al este de la OTAN y al despliegue de su infraestructura cerca de las fronteras rusas".

Actualizada con anterioridad en 2011, el nuevo documento abarca en esta ocasión cuatro ámbitos de desarrollo naval incluyendo operaciones navales, transporte marítimo, ciencia marítima, así como exploración y producción de combustibles en el océano y la zona costera.

La doctrina también introdujo directrices militares para seis regiones: los océanos Atlántico, Ártico, Pacífico e Indico, el mar Caspio y la Antártida.

Rogozin explicó que las actividades se están incrementando en la Antártida y dijo que Rusia está interesada en el desarrollo de la región.

Rogozin citó el cambiante panorama internacional y la necesidad de impulsar a Rusia como potencia naval como las dos razones detrás de la enmienda.

Además del desarrollo de la armada rusa, el documento también se enfocó en las relaciones exteriores marítimas del país.

La doctrina mencionó en particular el desarrollo de relaciones amistosas con China en el Pacífico y con India en el Índico, así como partes clave de la política marítima nacional de Rusia.

Putin ratificó hoy las enmiendas de la doctrina y pidió apoyar la industria naval nacional e incrementar la producción de barcos civiles y militares hechos en Rusia.


Atlántico Sur: Importancia Geoestratégica. FUENTE INTERNET

Atlántico Sur: Importancia Geoestratégica 

La zona sur del Océano Atlántico tendrá en el futuro un rol geopolítico cada vez más significativo, dijo a Sputnik Nóvosti el director de la Escuela Sudamericana de Defensa, el brasileño Antonio Jorge Ramalho. 

"Seguimos un poco aislados, pero la tendencia es que esta región se vuelva cada vez más importante en los próximos años", señaló.
El hallazgo de los yacimientos de hidrocarburos en aguas profundas de la plataforma continental brasileña —llamados presal por encontrarse debajo de una capa de rocas salinas— es uno de los focos de interés, coinciden analistas.
Descubiertos en 2010, estos yacimientos contienen reservas de petróleo de mediana y alta calidad que podrían convertir a Brasil en uno de los principales exportadores de crudo del mundo.
OTAN: participantes, fuerzas armadas, evolución
El académico uruguayo Julián González Guyer, especializado en asuntos militares, observa "una tendencia lenta pero sostenida hacia una mayor presencia de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en la región".
"África y América Latina eran zonas de influencia de Europa y de Estados Unidos, respectivamente", dijo González Guyer a Sputnik Nóvosti.
Pero esa situación empieza a estar en cuestión, continuó, porque "aparecen Rusia y China, y Brasil empieza a asumir un liderazgo autónomo", por lo que en este escenario "la OTAN no quiere perder pie".
"Lo más explícito es cómo Gran Bretaña ha fortalecido su base en Malvinas; ellos marcan presencia", dijo.
La OTAN, entonces, se manifiesta por el control de Gran Bretaña en Gibraltar y en un rosario de islas, como Santa Elena, Ascensión y Malvinas, cuya soberanía reclama Argentina, observó.
En opinión del argentino Ramiro Podetti, decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de Montevideo, este escenario explica el conflicto entre Londres y Buenos Aires por el archipiélago austral.

"Malvinas no es una piedra tirada en el océano, ni tampoco su importancia deriva de supuestos yacimientos de petróleo; tiene que ver con que es la piedra en el zapato del control del Atlántico Sur Occidental", opinó Podetti, experto en defensa y seguridad.

martes, 4 de agosto de 2015

LA TIERRA PARA EL QUE LA TRABAJA Y PARA VIVIENDA DIGNA. El Mangrullo Argentino

LA TIERRA PARA EL QUE LA TRABAJA Y PARA VIVIENDA DIGNA

El latifundio, un pilar de Argentina dependiente, y la necesidad de la Reforma agraria para generar un millón de chacras y para la Defensa Nacional

El Mangrullo Argentino
 Y cada uno, repitámonos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez. Sigan con su lucha y, por favor, cuiden mucho a la Madre Tierra. PAPA FRANCISCO

El término latifundio refiere a las grandes extensiones de campo que poseen algunos propietarios territoriales. Estos son los terratenientes que, por el mero hecho de ser los dueños de un recurso limitado e irreproducible como es la tierra –imprescindible para la producción primaria (agropecuaria, forestal, minera, etc.)–, exigen un canon o renta para permitir su uso.
La producción agraria, para poder realizarse, requiere de tierra, además de trabajo y de capital. Y la tierra, aparte de ser imprescindible para poder producir, es un bien limitado en el espacio y no reproducible como otros medios de producción, lo que otorga a sus propietarios un poder social especial. El monopolio de esta propiedad permite a sus dueños, por el solo hecho de ser tales –independientemente de que inviertan en el campo o que recurran a arrendatarios o contratistas–, obtener un ingreso extra: la renta de la tierra.
Este monopolio hace que los latifundistas obtengan así enormes beneficios, sin tener que ser ellos los que necesariamente tengan que trabajar o poner capital en el campo; y si ponen algún capital no van a querer dejar de sacar, aparte de la ganancia correspondiente a ese capital, su renta como propietarios de la tierra.
Esa renta latifundista la paga en el precio de los productos, el conjunto de la sociedad.
La extranjerización de la tierra que ocurre en Argentina, además, provoca que esa renta sea también un desangre y descapitalización del país. Beneton, que declara 900.000 ha en la Patagonia, es una muestra de ello. Las tierras de la Corona inglesa también. El gobierno actual, como otros anteriores, es beneficiario y promotor de la concentración de la tierra en grandes latifundios: En los 243.943 Km2 de extensión que tiene Santa Cruz, el empresario K Lázaro Báez se posicionó como el principal terrateniente. Adquirió en ocho años 25 estancias que equivalen a unas 400.000 hectáreas, esto representa la mitad de las tierras que posee Luciano Benetton, el principal propietario en la Patagonia, como se dijo, con 900.000 hectáreas.
Los productores que no tienen tierra, para poder acceder a la misma, tienen que dar cuenta de esa renta, en el precio de la tierra. Sea comprándola o arrendándola. Así el dinero que tengan que adelantar para la compra o el arriendo, deja de pertenecerles, pasa a ser la renta del terrateniente. Y para poder producir: para sus máquinas, la semilla, los fertilizantes, etc., necesitan otro dinero. Con este dinero y su trabajo, y el trabajo de sus asalariados cuando los tengan, tienen que sacar suficiente como para obtener un beneficio propio y la renta para el terrateniente.
Todos los imperialismos que nos explotaron y explotan buscaron siempre asociarse con los terratenientes argentinos. Nunca impulsaron la liquidación de las trabas precapitalistas generadas por el origen feudal y semifeudal, colonial, de ese latifundio. Así pasó y pasa con los distintos imperialismos que se disputan nuestro país. La asociación económica y política entre imperialistas y terratenientes -con distintas formas- fue y es una de las claves de la dependencia nacional. Una de las condiciones para el dominio imperialista de la Argentina fue y es preservar la propiedad latifundista. Es imposible pensar en resolver la desocupación, el desarraigo campesino, el hambre, un desarrollo autónomo y la independencia nacional (y la Defensa Nacional) sin una reforma agraria que termine con el latifundio. Menos aun pensar en la democratización de la sociedad argentina.
¿DE DÓNDE SALE LA RENTA?
La renta puede tener distintas formas, puede ser mayor o menor según la calidad de la tierra o su distancia del mercado, pero siempre su razón de ser es el monopolio de la propiedad sobre la tierra: un bien que es limitado en el espacio e irreproducible, que le da "derecho" al propietario a apropiarse de todas las rentas: no solo la que surge por diferencias en la calidad o distancia de los mercados de las tierras sino, además, la que surge de las que son de menor calidad o están a mayor distancia de los mercados, pero que son también requeridas para la producción. Porque la tierra no solo está limitada en el espacio sino que también está limitada por la propiedad, y para poder acceder a ella es necesario dar cuenta de la renta.
La tierra, como bien natural, no tiene un valor en sí. Se va a obtener un valor de ella si se la pone a producir: el valor no surge de la tierra misma sino del trabajo y del capital aplicados sobre ella. Pero al ser un bien apropiado, no libre como el aire o la lluvia, el propietario, por el hecho de ser tal, por tener el monopolio de un bien limitado en el espacio e irreproducible no la va a poner o dar en producción, sino saca un beneficio. Y ese beneficio solo puede salir de la producción, de la mayor explotación de los obreros y aparceros o de un mayor precio en el mercado de lo que cuesta esa producción.
Puede ser que en algún caso se pueda obtener esa renta de ese mayor precio, pero con los monopolios que existen en la comercialización e industrialización de la mayor parte de los productos del campo, es muy difícil pensar que los precios del mercado, salvo momentos excepcionales, estén muy por encima de los costos de producción. Entonces, en lo fundamental, más en el caso de un país dependiente como el nuestro, que no tiene precios mínimos sostén ni subsidios a la producción, tiene que salir, y sale, de la mayor explotación de los obreros rurales y aparceros e incluso del recorte de ganancias, o de la descapitalización, de los contratistas o arrendatarios empresarios.
Por eso el tema de la tenencia de la tierra, es un problema básico para todos los verdaderos productores del campo, en primer lugar para los obreros rurales y aparceros porque determina su superexplotación, pero también para los campesinos con poca tierra y para los contratistas y arrendatarios en general, como para la economía del país en su conjunto.
REFORMA AGRARIA SEGÚN WIKIPEDIA:
Reforma agraria es un conjunto de medidas políticas, económicas, sociales y legislativas impulsadas con el fin de modificar la estructura de la propiedad y producción de la tierra. Las reformas agrarias buscan solucionar dos problemas interrelacionados, la concentración de la propiedad de la tierra en pocos dueños (latifundismo) y la baja productividad agrícola debido al no empleo de tecnologías o a la especulación con los precios de la tierra que impide o desestima su uso productivo.
Las formas de cambiar la tenencia de la tierra son por medio de la expropiación de la tierra sin indemnización o mediante algún mecanismo de compensación a los antiguos propietarios. Generalmente los resultados sociales son la creación de una clase de pequeños y medianos agricultores que desplazan la hegemonía de los latifundistas.
REFORMA AGRARIA ARTIGUISTA
En lo que actualmente es la República Oriental del Uruguay a principios del siglo XIX, entonces llamada Banda Oriental, se llevó a cabo uno de los procesos de reforma agraria más radicales.
Bajo el período de la Revolución Artiguista comprendido entre los años 1811 y 1820, el máximo caudillo de ese proceso revolucionario, el General José Gervasio Artigas (1764-1850) inició el proceso de reparto de tierras, no sólo fiscales sino de grandes propietarios criollos y españoles.
Artigas fue un hombre profundamente conocedor de la Banda Oriental y de sus habitantes naturales: el gaucho y el indio, ambos excluidos de la posesión de la tierra en el siglo XIX. Participó junto a Félix de Azara en el reparto de tierras como medida de poblamiento, fomento de la campaña y medida precautoria contra el avance portugués en la tenue —cuando no inexistente— frontera entre ambos imperios, pero resultó insuficiente.
El paisaje decimonónico de la campaña oriental se caracterizaba por el despoblamiento producto de las grandes propiedades —muchas veces simplemente ocupadas ilegalmente, cuando no donadas por la corona sin ni siquiera tener en cuenta las verdaderas dimensiones—, el contrabandismo o bandolerismo y la explotación irracional dada la sobreabundancia de ganado vacuno.
Con el estallido de la Revolución, Artigas llevó a cabo un reparto de tierras verdaderamente radical, desconocido en su época, y popular.
EL REGLAMENTO DE TIERRAS DE 1815
El "Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados", fue aprobado el 10 de septiembre de 1815.
Con el mismo, Artigas buscaba dos finalidades bien definidas: en primer lugar, asegurar una base social de apoyo a su revolución. La máxima del pensamiento artiguista en cuanto a justicia social se resume en la siguiente idea: "que los más infelices sean los más privilegiados" expresado en el artículo 6º del Reglamento.
Su segundo objetivo era castigar a los contrarrevolucionarios, idea que queda expresada en la famosa frase del mismo documento "malos europeos y peores americanos", o sea, los opresores (el "godo") y todo aquel americano que estuviera en contra del proceso revolucionario. De esta manera se ejercía una justicia revolucionaria en contra de los enemigos del proceso revolucionario, al tiempo que se premiaba a los que fervorosamente habían abrazado la revolución.
Pero es interesante detenerse en algunos artículos del Reglamento:
6o. Por ahora el señor alcalde provincial y demás subalternos se dedicarán a fomentar con brazos útiles la población de la campaña. Para ello revisará cada uno, en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia con prevención que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad, y a la de la provincia.
7o. Serán también agraciadas las viudas pobres si tuvieren hijos. Serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros, y estos a cualquier extranjero.
LA IGLESIA ANTE EL LATIFUNDIO Y LA REFORMA AGRARIA
En el documento de 2005 de Comisión Episcopal de Pastoral Social-Conferencia Episcopal Argentina, UNA TIERRA PARA TODOS,  dice:
Analizando esta realidad a la luz de la enseñanza bíblica y de la D.S.I., vemos que más allá de los factores estructurales, muchos de los conflictos y problemas sobre el tema de la tierra es producto de la secularización de nuestra sociedad argentina.
La pérdida de la concepción de la tierra como don de Dios para el bienestar de todos está en la raíz de toda concentración, apropiación indebida y depredación de los recursos naturales.
Dios es vida y autor de la vida. En el Génesis se relata la creación por parte de Dios y cómo en ella distribuye su riqueza vital, dotando a la tierra de diversidad de bienes y confiriéndole potencialidad productiva. Dios creador, padre proveedor y nutricio, generosamente pone a disposición del hombre la tierra.
El hombre se hará cargo de esta donación como co-creador, porque el mandato divino es el de seguir dando vida a la tierra, hasta henchirla; prosiguiendo y completando la creación pues el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, es comunicador y custodio de la vida.
Así también Dios confiere a los hombres el señorío sobre las tierras, pero este dominio no puede ser ejercido con despotismo depredador; sería incompatible con la función de co-creador.
La autoridad se les confiere para ordenar y hacer crecer la naturaleza para todos. Siendo la tierra don de Dios para el ser humano en cuanto tal, es la humanidad conjuntamente la que debe sentirse responsable de la creación, y debe organizarse comunitariamente para ello. Para cuidar la justicia, la fertilidad de la tierra y preservar la solidaridad en la sociedad israelita, Yahvé promulga el año sabático. Con la misma finalidad posteriormente se prescribe el año jubilar; cada cincuenta años existe uno de jubileo o liberación, descanso de la tierra, recuperación de la tierra empeñada, perdón de todas las deudas y se deja espigar la tierra al extranjero, a la viuda y al pobre.
Esta tierra es comunitaria, nadie puede apropiarse de ella en exclusividad. Yahveh es el dueño de toda la tierra y el Dios de todos, comenzando por los más pobres (anawin).
Juan Pablo II decía, en Recife, Brasil. “La tierra es un don de Dios, don que Él hizo para todos los seres humanos” (…) “No es lícito, por tanto, porque no es conforme con el designio de Dios, usar este don de modo tal que sus beneficios favorezcan sólo a unos pocos, dejando a los otros, la inmensa mayoría, excluidos.”  Repitió e insistió en esta preocupación a lo largo de sus visitas en Latinoamérica.
La Constitución Pastoral “Gaudium et spes” pone de relieve que el hombre debe gobernar el mundo en justicia y santidad orientando su propia persona y el universo a Dios su creador, para la gloria de su nombre. Por lo tanto no puede usar la realidad creada sin referencia a Él, hay que escuchar la voz de Dios en la creación. La criatura sin su creador desaparece.
Esta constitución también se refiere a los bienes de la tierra destinados para uso de todos los hombres y pueblos, debido a ello deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y la caridad. Así el hombre no debe usar como exclusivamente suyas, sino como comunes, las cosas que posee legítimamente, en el sentido que debe aprovecharlas no sólo él, sino también los demás.
Señala el derecho a poseer bienes suficientes para sí mismo y para la propia familia, también indica que se debe ayudar a los pobres no sólo con los bienes superfluos. Sienta doctrina sobre el uso universal de los bienes, sujetos no sólo al que los posee, sino al bien común. Enseña que quien se halla en situación de necesidad extrema puede tomar de la riqueza ajena lo necesario para sí.
También orienta respecto al acceso a la propiedad, y dominio de los bienes, haciendo una fuerte crítica al tema de los latifundios.
El documento de Puebla exhorta a encarar la falta de reformas estructurales que existen en el campo de la agricultura, de modo que se ataquen con decisión dos problemas del campesinado: el acceso a la tierra y a los medios que hagan posible un mejoramiento de la productividad y comercialización. Asimismo advierte que si se prosigue deteriorando la relación del hombre con la naturaleza por la explotación irracional de sus recursos y la contaminación ambiental, se producirán graves daños al hombre y al equilibrio ecológico.
En 1997 con motivo de la preparación del gran jubileo del 2000, el Consejo Pontificio Justicia y Paz, ofreció el documento: “Para una mejor distribución de la tierra. El reto de la reforma agraria”, en el mismo retoma y amplía la doctrina social de la Iglesia sobre este tema, por lo cual es insoslayable su referencia.
Este documento parte del análisis del modelo de desarrollo de las sociedades industrializadas, que incide dramáticamente en las economías en vías de desarrollo, basadas en la agricultura predominantemente. Esto se hace patente en el fenómeno constante de la apropiación indebida y de la concentración de las tierras, con graves consecuencias en el sector del trabajo y la producción.
Este escandaloso proceso de concentración de la tierra, está en neta oposición con la voluntad y el designio salvífico de Dios, dado que niega a una gran parte de la humanidad los beneficios de los frutos de la tierra. Derivado de esto, el documento, puntualiza expresamente la condena a:
El latifundio como intrínsecamente ilegitimo: no hay razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad, cuando a los demás les falta lo necesario.
Las injusticias provocadas por las formas de apropiación indebida de la tierra por parte de propietarios o empresas nacionales e internacionales y en algunos casos con el apoyo de instituciones estatales; despojando a pequeños agricultores y a los pueblos indígenas de sus tierras y creando modos de explotación de la tierra que deterioran el medio ambiente.
La explotación laboral que impide a los trabajadores disfrutar de los bienes comunes de la naturaleza, como los frutos de la producción.
El enfoque doctrinario se centra en dos principios de la justicia:
El destino universal de los bienes: Dios ha destinado la tierra y todo cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos, de modo que los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa, bajo la guía de la justicia y el acompañamiento de la caridad.
Constituye un derecho natural, primario y universal”.
El derecho de propiedad privada con función social: La propiedad privada o un cierto dominio sobre los bienes externos aporta a cada uno un espacio completamente necesario para la autonomía personal y familiar y debe ser considerado como una prolongación de la libertad humana. Finalmente, al estimular el ejercicio de tareas y deberes constituye una de las condiciones de las libertades civiles.
La propiedad privada es un instrumento de actuación del principio del destino común de los bienes. Por lo tanto el hombre, al servirse de esos bienes, debe considerar las cosas externas que posee legítimamente, no sólo como suyas, sino también como comunes, en el sentido de que han de aprovechar no sólo a él, sino también a los demás. Considera también la propiedad comunitaria que caracteriza la estructura social de numerosos pueblos indígenas.
Asimismo los obispos argentinos en la declaración del año 2000: ‘El gran Jubileo y el derecho a la tierra de los pueblos aborígenes’, manifestamos que la iglesia, reconociendo la obra creadora de Dios, quiere caminar junto a los pueblos aborígenes en espíritu de ayuda y de servicio, y seguir contribuyendo a reparar las injusticias del pasado y del presente.
Exhortamos al gobierno nacional y de las provincias en sus diversos poderes, a acelerar la transferencia o devolución de las tierras que los pueblos aborígenes reclaman legítimamente, haciendo efectivos los derechos de estos pueblos.
Respecto a la problemática de la tierra urbana es importante considerar el documento “¿Qué has hecho de tu hermano sin techo?”. Este resalta al grupo social de los marginados, instalados en precarios asentamientos con todas las formas de miseria que esto conlleva. No es solamente un hecho del cual todos somos responsables, sino un escándalo de la injusta distribución de los bienes que están originariamente destinados a todos.
Esta situación se va incrementando cada vez más en los conurbanos de las distintas ciudades, con la apropiación de terrenos públicos y privados, lo que ocasiona un conflicto social entre las partes, creando además un grave problema de urbanización. Estos lugares por lo general no son explotados para ningún emprendimiento, lo que facilita estos asentamientos que irrumpen en forma imprevisible, generando amplias franjas de población con un alto porcentaje de N.B.I. y que no cuentan con ninguna infraestructura de servicios.
Agrava aún más esta problemática, el hecho que poblaciones enteras son desplazadas del lugar normal donde habitan para servir a proyectos económico-políticos de discutible inspiración ideológica, en tales casos no se provee como se debiera a la adecuada reinstalación de las personas y familias desplazadas.
CONFERENCIA EPISCOPAL EN 2005
Sigue el documento eclesiástico:
La falta de una política nacional fundada en una equilibrada distribución de las tierras rurales, en el marco del predominio de una concepción utilitaria de la propiedad como un bien de mercado y no como bien social, fue generando en el país un fuerte proceso de concentración de la tierra. Este proceso, con casi tres décadas de duración, continúa vigente y afecta principalmente a pequeños y medianos productores. Esto es así debido a que el principal instrumento de concentración no es tanto la ampliación de la frontera agrícola por ventas de tierras fiscales, sino más bien la venta de tierras y derechos de posesión de pequeños productores agrícolas empobrecidos a grandes corporaciones de capitales, nacionales y extranjeras.
La reducción del número de explotaciones agropecuarias constituye un claro indicador del proceso de concentración. En efecto, entre 1988 y 2002 (últimos dos censos rurales), el número de explotaciones agropecuarias (EAPs) registró una reducción cercana al 20%, representando una disminución de 80.932 EAPs. En igual sentido, se da una reducción de aproximadamente 63 mil explotaciones agropecuarias con superficie de hasta cien hectáreas y de otras veinte mil unidades con superficie de 100 a 500 hectáreas 
En conjunto, las explotaciones agropecuarias de hasta 500 ha registraron entre 1988 y 2002 una disminución de 5,7 millones de hectáreas. En consecuencia, se evidencia un aumento de la superficie promedio de las explotaciones agropecuarias que pasó de 470 ha en 1988 a 590 ha en 2002.
En el desarrollo de este proceso intervinieron una serie de circunstancias entre las que cabe considerar: a) el marcado endeudamiento que sufrieron los productores agropecuarios a lo largo de la última década, en un momento en el que el mercado compelía a incrementar el tamaño y la productividad de las explotaciones agropecuarias, b) los efectos derivados de las estrategias de grandes capitales de inversión que, a través del mecanismo de arrendamiento, ejercían una fuerte presión sobre los pequeños productores y c) la elevada presión que implicó, en muchos casos, la imposibilidad de seguir llevando adelante las actividades productivas.
Como resultado de estas tendencias, se evidencia una elevada concentración de las tierras productivas. De acuerdo a la información provista por el último Censo Nacional Agropecuario (CNA) de 2002, el 10% de las explotaciones agropecuarias más grandes del país concentraba en ese año el 78% del total de las hectáreas registradas, en tanto que el 60% de las explotaciones más pequeñas no llegaba a reunir un 5%.
Las dificultades de acceso a la tierra productiva y a su correspondiente titulación constituyen dos problemas centrales -y estrechamente conectados entre sí- que enfrentan cotidianamente los pequeños productores de nuestro país. Entre las principales barreras institucionales que operan en ese sentido se destacan: a) la falta de una legislación adecuada que limite la concentración de las tierras rurales y que reglamente la apropiada asignación de las tierras disponibles y b) la generalización de prácticas de corrupción que impiden el acceso ciudadano a los derechos jurídicamente reconocidos.
Una de las múltiples derivaciones del proceso de concentración de las tierras productivas radica en la progresiva desaparición de pequeños productores, que como consecuencia de la pérdida de las tierras explotadas se han visto obligados a retirarse de la producción directa.
En la mayor parte de los casos, estos productores se convierten en pequeños rentistas o en trabajadores precarios de las áreas urbanas.
Si bien en el marco de este proceso se ha extendido la proletarización de propietarios rurales y comunidades agrícolas pobres, la población que habita en áreas rurales se encuentra todavía fuertemente representada por la presencia de pequeños y medianos productores (202.000). Tanto ellos como su grupo familiar constituyen –según el CNA del 2002– el 64% de la población rural que reside en las EAPs (792.000 personas).
Sobre la situación de los pueblos originarios el mismo documento episcopal sostiene:
Históricamente, las comunidades aborígenes fueron desplazadas a zonas geográficas marginales, especialmente en el norte y el sur de nuestro país. Hoy sus territorios sufren una nueva invasión: la expansión de las grandes empresas agrícolas, los proyectos turísticos, la explotación de los recursos mineros, petrolíferos y madereros de los bosques en las áreas de expansión de la frontera agropecuaria.
Estos emprendimientos son decididos, planificados y realizados sin tener en cuenta a los habitantes indígenas que viven en estas regiones y ejercen la posesión de sus tierras desde tiempos ancestrales.
La mayoría de estas comunidades se encuentran en estos territorios sin tener la seguridad jurídica de un título de propiedad, y en porciones de tierras no aptas e insuficientes para su desarrollo humano, contra el mandato de la Constitución Nacional que, justamente, prescribe lo contrario. En el estudio realizado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA se constata que:
Del total de comunidades -unas novecientas aproximadamente en todo el país- dos tercios de las mismas no cuentan con los títulos de propiedad de sus tierras.
El 70% de las tierras ocupadas por las comunidades aborígenes relevadas se muestran insuficientes y poco aptas para el desarrollo económico y social, y casi la mitad de las comunidades comprendidas por el estudio se encuentran actualmente privadas del acceso a la tierra o a algún recurso natural necesario para la subsistencia y manutención del grupo.
Esta significativa porción de comunidades que no tiene la seguridad jurídica de las tierras que ocupan son susceptibles, por ese motivo, de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para los emprendimientos empresariales anteriormente citados. Estas presiones pueden tomar la forma de acciones judiciales en las que, muchas veces, la justicia termina considerando a los indígenas como intrusos en su propia tierra y ordenando su desalojo. Estas lamentables situaciones, tanto en el norte como en el sur, se han incrementado en estos últimos tiempos.
 “Necesitamos ser Nación” expresa: “La inseguridad ciudadana –que mueve multitudes– también tiene su origen en la carencia de valores, pero advertimos de otra inseguridad que alcanza a muchos hermanos nuestros: la de las familias campesinas, aborígenes y de algunos sectores urbanos que no tienen acceso a la tierra o se les desconoce su propiedad. Asimismo la venta indiscriminada de grandes extensiones en las que se desmonta el bosque nativo poniendo en peligro al medio ambiente, casa común en la que todos debemos vivir”
En este sentido, en nuestra acción pastoral, hemos constatado que las dificultades que padecen los pequeños y medianos productores para acceder al título de propiedad se ven notoriamente agravadas en las comunidades aborígenes, especialmente en cuanto a la falta de información sobre los derechos y normas legales, que afecta no sólo a las comunidades sino también a funcionarios administrativos y judiciales que desconocen la legislación vigente en cuanto a derechos indígenas.
LA IGLESIA ARGENTINA Y LA EXTRANJERIZACIÓN YA EN 2005
La cuestión de la Extranjerización no es novedad en nuestro país ni en América Latina. Representa un proceso de pérdida de soberanía y de recursos naturales, así como de concentración de la tierra en capitales extranjeros. Se estima que este fenómeno obedece, en gran medida, al endeudamiento de los pequeños y medianos productores con el extranjero, y que, en suma, se ve favorecido por la falta de ordenamiento legal por parte de la Nación y las provincias en lo referente a la legislación sobre tierras.
FRANCISCO Y EL PROBLEMA DE LA TIERRA
Se transcriben algunos párrafos del discurso papal en Bolivia frente al Congreso de los Movimientos Populares:
Dios permite que hoy nos veamos otra vez. La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo y quisiera yo también volver a unir mi voz a la de Ustedes: las famosas tres “t”, tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo dije y lo repito: son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra. 
... ¿Reconocemos, en serio, que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad? 
...Si esto es así, insisto, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra como decía San Francisco. 
...La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral. Para los cristianos, la carga es aún más fuerte: es un mandamiento. Se trata de devolverles a los pobres y a los pueblos lo que les pertenece. El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia. Es una realidad anterior a la propiedad privada. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos. Y estas necesidades no se limitan al consumo. No basta con dejar caer algunas gotas cuando lo pobres agitan esa copa que nunca derrama por si sola. Los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias, sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras, coyunturales. Nunca podrían sustituir la verdadera inclusión: ésa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario. 
BELGRANO, LA AGRICULTURA Y LA TIERRA
Belgrano mostró tempranamente su preocupación por el rol subordinado de la agricultura dentro una economía bonaerense rudimentaria, basada en el latifundio ganadero.
Para desarrollar la agricultura era necesario algún reparto de la tierra.
Belgrano consideraba que la falta de propiedad de la tierra desalentaba la productividad y era fuente de pobreza porque reducía la disponibilidad de fuentes de trabajo. Para corregir esta carencia proponía inducir esa distribución mediante impuestos a las tierras improductivas y eventualmente confiscación, si estuvieran cercanas a los pueblos.
Efectivamente, en pleno proceso revolucionario -junio de 1810-, decía que la situación de los agricultores se debía a “la falta de propiedades de los terrenos que ocupan los labradores”. Éste era el “gran mal” de donde provenían todas sus “infelicidades y miserias, y de que sea la clase más desdichada de estas Provincias, debiendo ser la primera y más principal que formase la riqueza real del Estado…”.   Belgrano decía que había potentados en Europa que no eran señores de tantas leguas de campo como en nuestros lares. Por ello, para arraigar a una población en crecimiento e integrarla a la sociedad, proponía que se allanara a los labradores el acceso a la propiedad de la tierra.
A MANERA DE EPÍLOGO
Es necesario generar un millón de familias chacareras propietarias.
Lo anterior será importante para producir los alimentos necesarios y que la sociedad no pague, en sus precios, la renta latifundista. También para diversificar la producción y terminar con el monocultivo sojero y para fomentar las economías regionales.
Es preciso tomar medidas contra la concentración de la tierra. No es posible que el 2 por ciento de los terratenientes concentre el 50 por ciento de la tierra en la Argentina.
Es necesario un paquete medidas que hagan que se pueda generar un modelo de producción totalmente distinto en la Argentina, que no debe estar condenada a ser productora de cueros, de lana, de carne, de trigo, ahora de soja, ahora, en una relación completamente dependiente con China.
Si se fracciona la tierra, si se logra una ley de arrendamiento que le dé estabilidad a una familia para estar cinco años, con derecho a ocho en un mismo campo, esa familia va a poder proyectar vivir ahí, mandar a sus hijos a la escuela, si se le rompe el tractor va a ir al mecánico del pueblo”. Esto es la base de un verdadero Federalismo.
Allí entra en funcionamiento todo un mecanismo que hace que se desarrolle la economía pero a su vez que haga que se termine con esta situación enferma donde, hoy, el 50 por ciento de la población vive a 100 kilómetros del Obelisco. Cuando se observa quiénes son los que se concentran en los cordones de pobreza de las grandes ciudades, se advierte siempre con que son los expulsados de los latifundios.
Lo anterior debe ir acompañado de un paquete de medidas que realmente diferencie al pequeño productor, que no puede ser tratado igual que un pool de siembra, sino con políticas diferenciadas.
Por último, un campo poblado de pequeños productores es esencial para la Defensa Nacional. Ellos defenderán, de toda agresión extranjera, palmo a palmo, su propia tierra, que es Argentina,

El narcotráfico: una institución estatal. Por Eduardo Mariano Lualdi

Para resolver la cuestión del narcotráfico es necesario romper el nudo gordiano de la dependencia argentina

El narcotráfico: una institución estatal
Por Eduardo Mariano Lualdi

El escándalo político que desató la denuncia que involucraría al jefe de gabinete Dr. Cr. Aníbal Fernández con el triple crimen de Gral. Rodríguez (provincia de Buenos Aires) y el tráfico de 40 toneladas de efedrina exportados desde Argentina a México bajo los mandatos de los Dres. Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner y que podría explicar ese triple crimen (exportación y crimen son el fondo de la cuestión), solo ha reafirmado lo que venimos analizando en el FPyP desde hace ya largos años.

La cuestión del narcotráfico ha merecido varios pronunciamientos del Episcopado argentino y forma parte de las principales preocupaciones del papa Francisco sobre el futuro de la Argentina.

El narcotráfico es una institución del Estado. Por eso definimos al Estado argentino como un narcoestado. Solo desde el Estado se puede garantizar la jugosa exportación de 40 toneladas de efedrina a otro país, o, por solo dar un ejemplo, liberar las fronteras del control de las fuerzas especialmente entrenadas para ello, facilitando así la profunda penetración e instalación de distintos carteles en el territorio nacional. El narcotráfico y la trata de personas para la esclavitud sexual y/o laboral asociada a él, devienen en una efectiva política de Estado.

Se trata de una modalidad “argentina” del narcoestado, diferente por razones políticas, económicas, sociales, militares e históricas, de los narcoestados de Colombia o México, o cualquier otro, y que responde a la particular condición de Argentina como país carente de independencia real y con parte de su territorio ocupado por una potencia militar extranjera; en el que todas las potencias mundiales se disputan el dominio de nuestra nación por su ubicación estratégica y sus vastas riquezas naturales.

No hay ninguna posibilidad de que el fenómeno del narcotráfico y la trata de personas para la esclavitud sexual y/o laboral asociada a él, se lo pueda entender y menos combatir, sino se comprende que, como toda institución estatal de un país dependiente, se trata justamente de una manifestación de esa dependencia, y que su organización se da a partir del control de ciertas palancas claves de la organización estatal existente. Se organiza de arriba para abajo, y nunca es el resultado de la lenta penetración de bandas de narcotraficantes que “seducen” policías, políticos, jueces, etc. Como dijo el Gral. Perón, siempre “el pescado siempre se pudre por la cabeza”.

Como cualquier fuerza delictual regular o irregular es verticalista, su organización se da a partir de un “estado mayor” que se establece desde el poder estatal hacia el conjunto de la sociedad, penetrando capilarmente en todos los estamentos sociales y ejerciendo un efectivo control territorial en el que se van asentando los carteles dirigidos por verdaderos señores de la guerra. Su objetivo central es la juventud: destruir el futuro argentino, transformándonos en un supuesto “Estado fallido”, que justifique todo tipo de intervención contra nuestro país.

Políticos, jueces, policías, funcionarios estatales del más alto rango, etc., constituyen esos “estados mayores”, detrás de los cuales se mueve una u otra potencia imperialista. Son los perduelis de la actualidad, los cipayos que, además de organizar la política, la economía, las finanzas, etc. – para garantizar la actual situación de postración y sumisión nacional –, organizan la actividad delictual estamento por estamento, provincia por provincia, municipio por municipio, localidad por localidad. Son los cipayos que viajan a EEUU, el Reino Unido, China, Rusia, etc., y se ofrecen como los constructores y garantes de “acuerdos estratégicos” que involucran a la Argentina en los intereses imperialistas y colonialistas de esas potencias mundiales, incluido, obviamente, el jugoso negocio del narcotráfico y la trata de personas para la esclavitud sexual y/o laboral – que mueve más de 700 mil millones de dólares al año –, a expensas de la vida misma de nuestros compatriotas.

domingo, 2 de agosto de 2015

EL CEPO DE LA DEPENDENCIA: ¿ARGENTINA DEPENDIENTE O EN VÍAS DE INDUSTRIALIZACIÓN?

EL CEPO DE LA DEPENDENCIA:

¿ARGENTINA DEPENDIENTE O EN VÍAS DE INDUSTRIALIZACIÓN?

¿Sustitución de importaciones o ensambladoras de partes extranjeras?

¿Industria nacional o ensambladoras extranjeras?

¿Industrialización o primarización de la economía? 


Explicación en boca de Verbisky y Kicillof


Por primera vez un funcionario de alto rango hizo referencia al enorme déficit industrial, asumiendo las claras limitaciones del país para avanzar en un proceso de sustitución de importaciones genuino.

Reportaje en Página 12
Horacio Verbitsky: las clases dominantes argentinas no han reducido su nivel de consumo, con la dolarización lo que fugan es la inversión.
KICILLOF: Necesitamos más dólares porque buena parte de la inversión industrial requiere máquinas y algunos insumos que se producen afuera. Necesitamos que esas máquinas se empiecen a producir en la Argentina. Hay máquinas de ciertos sectores que sólo se producen en uno o dos países del mundo. Hay que adquirir esas máquinas, avanzar en la tecnificación y seguir sustituyendo. Y por el lado de los insumos hay que ir para atrás y para adelante en la cadena productiva para poder sustituirlos. Ciertas ramas industriales como la automotriz o la electrónica liviana son muy difíciles de sustituir porque se han concentrado a escala internacional. No es un problema de la Argentina, es un problema mundial. Las cajas de cambio, las computadoras de los nuevos autos, las nuevas tecnologías de embrague, de conducción, se producen en pocos países y muchas veces las casas matrices retienen la parte más tecnificada de los componentes de los autos para que se produzcan en sus sedes centrales. La Argentina tiene once terminales pero esto no quiere decir que produzcamos autos, esto quiere decir que montamos los coches, lo cual también pone mucha presión porque nos piden que tengamos salarios bajos en dólares.
Horacio Verbitsky: Y definir qué tipo de producción nacional, porque no es lo mismo el asiento que el motor.
KICILLOF: Obviamente tenemos que volver a producir motores y en los últimos tiempos hemos tenido un avance muy fuerte en estos condicionamientos a los inversores extranjeros. De las once automotrices que hay en la Argentina ninguna es nacional, se llaman Ford, Fiat, Volkswagen, empresas extranjeras que se han venido a instalar al país porque vendemos autos caros. Los autos tienen que ser más baratos y con más integración nacional. Pero éste es un trabajo que tienen que hacer todos los países del mundo, porque en el extremo hay países muy cercanos, como Chile o Uruguay, que no producen, importan el ciento por ciento. O sea que ese 17 por ciento es malo pero es mejor porque nuestra industria autopartista todavía subsiste pese a la ola de transnacionalización de la producción automotriz.
Horacio Verbitsky: El mundo cambió y hoy no es posible tener el 90 por ciento de integración que había en la industria automotriz hace medio siglo, pero de ahí al 17 por ciento actual...
KICILLOF: Este es un fenómeno internacional. La cuna de la industria automotriz en Estados Unidos hoy no produce más autos. Detroit se desindustrializó completamente. Esta es una pelea que requiere muchísimas agallas, decisión y condicionamiento a las empresas. Es un tema central. Cuando han venido a radicarse nuevos modelos, hemos podido trabajar mejor pero es una tarea permanente. En los modelos nuevos la integración llega al 30 por ciento y apuntamos al 40. Además tenemos que impedir que nos roben con los precios de transferencia. Por la computadora y los componentes electrónicos te cobran cualquier cosa. ¿Cuánto sale hacer la computadora que va en determinado auto? Estamos trabajando muy fuerte para que no nos estafen, para que cobren acá por ese componente lo mismo que cobran en otros países. A veces eso lo mantienen como secreto. Hemos avanzado mucho con la Aduana y con los convenios de intercambio de información que ha firmado la AFIP, para que el mismo componente nos lo cobren lo más barato posible. De otro modo están traficando ganancias y te cobran muy caro algo que no tiene precio porque es una transacción adentro de la firma. Le vende tal vez la empresa matriz a la empresa local a un precio interno, se llama precio de transferencia. Esto también distorsiona el dato de integración nacional, porque te cobran muy caros ciertos componentes. Todos los países del mundo lo han sufrido. Hoy los celulares son más importantes que el DNI, que la billetera...
Hay un cambio cultural, y los celulares se producen en uno o dos países del mundo. Entonces todo el mundo está sometido a comprar celulares que se producen en el extranjero. Si te ponés a producir un modelo, mientras lo estas diseñando ya es viejo, cambió la tecnología y es más chiquito y más veloz. Hay que sustituirlos cada vez más rápido y este dinamismo en las marcas pasa también con los televisores. Es una fiebre de consumo vinculada a un cambio cultural y tecnológico que hace más vulnerable la economía del país. La Argentina tiene unos 60 millones de celulares, es una cosa de locos, y los compramos en el extranjero. Una parte se fabrica en el país pero es la menos tecnológica, no llega al 1 por ciento. Y además el kit para armar el celular suele ser más caro que el celular ya armado. De forma tal que si vos querés industrializar una parte del proceso te lo cobran más caro y necesitás más divisas. Quieren forzarte a importar todo. Y si importás la balanza comercial en ese sector es absolutamente deficitaria. Y la escala de la Argentina no alcanza para producir porque nosotros somos un mercadito para estos productos. Entonces tendríamos que convertirnos en una plataforma para exportar por lo menos a toda la región. Estas son las discusiones que hemos tenido con los productores de celulares y con los países productores.
DATOS ADICIONALES (recopilación de la Redacción)
Exenciones impositivas a las armadurías:
Por las exenciones impositivas en Tierra del Fuego a las armadurías o ensambladoras que se hacen figurar como industria nacional, hay un costo fiscal en 2015 de $ 23.490 millones.
Importaciones
Según la UIA: El 69 % de las empresas de una muestra analizada, realiza importaciones para desarrollar su actividad. En este grupo, el 88% no puede reemplazar sus proveedores extranjeros por proveedores locales, por lo que no tiene forma de evitar costos en dólares. El principal motivo de esta imposibilidad es que dichos insumos o bienes de capital no tienen proveedores locales.
Kicillof (año 2014)
"Los celulares tienen un alto componente importado. Hay un montón de insumos que no se producen en el país", detalló el funcionario en un acto de "sincericidio" impensado meses atrás, en momentos en que sólo se hablaba del éxito de la industria nacional a la hora de sustituir importaciones, cuando en realidad muchos de los productos que se ensamblan localmente tienen un contenido nacional menor al 10%, como sucede con Tierra del Fuego. 
Déficit Industrial argentino (diferencia entre el valor de lo que se vende y lo que se compra para producirlo)
Año 2013 -$ 30.440.000.
Año 2012 -$ 28.257.000.
Año 2012 -$ 31.500.000.
Año 2011 -$ 25.042.000.
Año 2009 -$ 14.512.000.
Año 2008 -$ 26.439.000.
Año 2004 -$ 10.333.000.
PREGUNTA: ¿en la década ganada somos más independientes o somos más dependientes del extranjero?
OTROS DATOS:
El punto central es que la normativa actual no obliga a las empresas del sur del país a integrar partes o piezas nacionales más allá de cables, baterías o memorias ram. Así las cosas, en algunos equipos ensamblados, el contenido importado supera largamente el 90%.
El sector automotriz  es una uno de los grandes responsables del déficit industrial. De hecho, en 2013 generó un rojo de casi u$s 9.000 millones, casi 20 veces más que en 2003, según un informe del Estudio Bein (Asesor de Scioli). ¿La razón? Motores, sistemas de inyección, partes electrónicas, frenos ABS, airbags, cinturones de seguridad y otro tipo de equipamiento, deben ser importados porque no hay producción local.
En este contexto, un documento de la Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina (CIFRA) difundido a fines de 2013, confirmó que "actualmente, para la fabricación de vehículos nacionales, un 70% del valor total de las autopartes es importado".
Acto seguido, advirtieron que las empresas autopartistas locales "han sido relegadas significativamente, generando una situación de falta de integración" y que "si el escenario sigue como hasta ahora, continuará estancada la producción de autopartes nacionales".
En Motos la proporción del contenido realmente nacional es muy limitado. Por ejemplo, durante uno de los últimos anuncios de inversión del sector, realizado por Yamaha, se comunicó la intención de reducir el componente de partes y piezas de origen importado de un 86% de 2012 a casi un 70% recién para 2015.
En electrodomésticos, en la última década, la producción de línea blanca se disparó: hoy, 9 de cada 10 heladeras se fabrican localmente, mientras que casi el 100% de los lavarropas y cocinas son de manufactura nacional. Sin embargo, detrás de esos números, hay otra realidad: en el caso de los lavarropas, toda la parte electrónica, que está entre los insumos más caros, debe ser importada, de modo que en algunas marcas el contenido local genuino se acerca sólo al 50%. El presidente de una empresa del sector, explicó además que "en el caso de las heladeras, los motores, que explican más de la mitad del costo de una unidad, no se fabrican en el país, sino que se importan desde China o Brasil".
En calzados, según un directivo de primera línea de una multinacional, "el mercado de zapatillas mueve unos 28 millones de pares anuales. De ese total, unos 8 millones de pares llegan del exterior, mientras que 20 millones se producen en el país, pero con un 50% de contenido importado".