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jueves, 14 de febrero de 2013

Ante la nueva ofensiva británica contra nuestra Nación - Eduardo Lualdi


Ante la nueva ofensiva británica contra nuestra Nación

Eduardo Lualdi

Argentina carece de una verdadera política de defensa nacional, que sea integral y que se apoye decididamente en la capacidad patriótica del pueblo y de los sectores patrióticos y democráticos de las FFAA y las Fuerzas de Frontera (Gendarmería Argentina y Prefectura Naval Argentina) y Fuerzas de Seguridad.

Las declaraciones, pronunciamientos, etc. producidos en los últimos tiempos son positivos, pero terminan siendo estériles. Sin Defensa nacional la diplomacia termina siendo solo palabras y papeles.

Dijimos oportunamente refiriéndonos a la política de defensa nacional del kirchnerismo: “rechaza la existencia de una hipótesis de conflicto (las hipótesis de conflicto son orientadoras de las políticas de Defensa y Seguridad nacional en todos los países) y propone “en reemplazo del modelo basado en hipótesis de conflicto” que “el Planeamiento Estratégico Militar y el correspondiente diseño de fuerzas del Instrumento Militar”, se elabore “conforme al criterio de ‘capacidades’ como factor de planeamiento, esto es, deberá formularse en función de alcanzar y consolidar la aptitud de ejecutar en forma autónoma la completa gama de operaciones” que demanden “todas las formas genéricas de agresión que se manifiestan en los conflictos convencionales de origen externo generados por actores estatales”. Y define el modelo de nuestra Defensa como “un modelo de defensa de carácter ‘defensivo’".

Al mismo tiempo, como hemos afirmado con anterioridad, “promueve que las Fuerzas Armadas se transformen en una Guardia Nacional interna retrotrayéndonos a la Teoría de la Seguridad Interior para la cual el enemigo se manifiesta en todo reclamo popular y patriótico, reclamo que es tomado como efectiva hipótesis de conflicto, dejando la defensa nacional en manos de potencias extranjeras y convirtiéndonos en un verdadero “protectorado” con independencia formal o parcial. (1). “La Ley antiterrorista impulsada por la Dra. Fernández de Kirchner a pedido de EE.UU., el Reino Unido y otras potencias imperiales a través del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), y votada a libro cerrado por sus Diputados y Senadores, es una clara e indudable muestra de esto.”(1).

La denuncia de espionaje interior por la Gendarmería por órdenes del gobierno nacional, efectuada hace algún tiempo, es demostrativa de la afirmación anterior. Siempre en el mismo estilo: aparente defensa de los Derechos Humanos y violación de los mismos (y de la propia ley de Defensa) investigando a ciudadanos y efectuando espionaje contra ellos, por el sólo delito de protestar o manifestar su oposición a medidas antinacionales y antipopulares. Dirigentes sociales, gremiales, veteranos de Malvinas, ciudadanos anónimos, etc. son objeto del espionaje oficial. Pero a la vez, asegura al ciudadano inglés Lewis la propiedad y operatoria de un aeropuerto en el paralelo 42 donde, en dos horas, pueden desembarcar aviones provenientes de la base colonialista inglesa asentada en Malvinas y partir el territorio continental en dos.

Es evidente que el gobierno elude encarar una premisa (no la única) para la Defensa Nacional: la Argentina es un país dividido, porque parte de su territorio está ocupado por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, una potencia militar extranjera, una potencia colonialista, que aspira a colonizar más de cinco millones de kilómetros cuadrados que comprenden: Malvinas, Santiago, San Pedro, mares adyacentes, su plataforma continental y la totalidad del Sector Antártico Argentino. Desde esa usurpación, amenaza la integridad territorial de la Argentina. No necesitamos extendernos en estas consideraciones, porque son hechos por todos conocidos. Por lo tanto, partimos de esta premisa para enunciar la hipótesis de conflicto: la ocupación colonial de nuestros territorios de parte del Reino Unido de Gran Bretaña, bajo el paraguas de la Unión Europea y en alianza estratégica con EE.UU.” [Nota del autor: Habrá que ver si las últimas declaraciones británicas sobre su posible alejamiento de la UE son solo declaraciones o se refieren a una decisión estratégica del Reino. Esto implicaría un cambio muy profundo de reforzamiento de la alianza con EEUU.]

“Sin embargo para el Gobierno no existen hipótesis de conflicto, porque éstas han sido erradicadas de la doctrina de Defensa Nacional.

Por lo tanto, no puede haber un planeamiento estratégico militar (estratégico significa importante, valioso, vital, trascendental, trascendente, principal, necesario, indispensable, etc.) y, menos aun, el correspondiente diseño del instrumento militar (el tipo de FF.AA.) conforme a un supuesto criterio de capacidades para enfrentar hipotéticas amenazas, formas genéricas de agresión.

Y si no existe una hipótesis de conflicto (por lo que no se puede realizar ninguna planificación estratégica militar, ni diseñar el tipo de FF.AA. que necesita la Argentina para garantizar su integridad territorial e independencia frente al colonialismo y el imperialismo) lo que se impone es la doctrina de la incertidumbre como resultado de esta orientación.

En el plano teórico propuesto por el kirchnerismo, la política para la defensa nacional enunciada en su Directiva para la Defensa Nacional, lleva el debate sobre la misma al ámbito estratosférico, justamente allí donde nos dejó Menem cuando, en aquel discurso dirigido a alumnos de escuela y transmitido al país, imaginó un vuelo del futuro próximo al espacio exterior que en dos horas llevaría desde las humildades de la pobreza riojana, hasta Japón, donde incrédulos nipones mirarían azorados el imparable progreso argentino.

Esa delirante metáfora de aquel presidente mostraba como era el “relato” de aquellos tiempos: una Argentina ingresando por vía estratosférica al Primer Mundo prometido.

Por supuesto, ni los japoneses vieron el estratosférico cohete, ni los argentinos entramos al Primer Mundo. Tampoco, en el “relato” actual, la Directiva para la Defensa Nacional, como antes el cohete estratosférico menemista sirve a los fines de la recuperación patriótica de los territorios usurpados por el colonialismo británico, ni para nuestra definitiva y completa independencia nacional.

En el plano de la práctica, la política para la defensa nacional enunciada por el gobierno kirchnerista en su Directiva para la Defensa Nacional resulta en indefensión de nuestro patrimonio en tierra, mar y aire. Los hechos recientes de la Fragata Libertad y el Destructor Santísima Trinidad son dolorosa muestra de ello. O que apenas tengamos balas para combatir una hora.

La destrucción del sistema de Defensa Nacional (2) es parte de las imposiciones de las potencias mundiales y en especial de Gran Bretaña, a través de distintos Acuerdos públicos y secretos como los conocidos Acuerdos de Madrid de octubre de 1989 y febrero de 1990, que fueron tomados por la dirigencia argentina como una verdadera rendición incondicional frente al usurpador británico.(3) A su vez, la decisión de retirar a la Prefectura Argentina y a la Gendarmería Nacional de sus funciones de Defensa de Fronteras para dedicarlas la seguridad interior, para hacer espionaje interno a opositores y ciudadanos que ejercen el derecho al reclamo y a reprimir la protesta patriótica y popular, también son manifestaciones de esa política de Defensa impuesta por el gobierno de los Drs. Kirchner, retrotrayéndonos a la Teoría de la Seguridad Interior conocida por nuestra Nación en décadas pasadas.”

 

1.    Ante el discurso de la Sra. Presidente en el acto de firma del decreto de desclasificación del Informe Rattenbach el día 7 de febrero de 2012, Horacio Micucci, Eduardo Lualdi, 9 de febrero de 2012. Disponible en: http://estudiosnacionales.blogspot.com/   y  en http://www.facebook.com/institutodeestudiosnacionales

2.   (FF.AA., industria para la defensa, desarrollo técnico y científico para la defensa, tierras de frontera integradas al sistema de defensa nacional, privatización de YPF y de recursos estratégicos, saqueo de los recursos estratégicos mineros, etc.),

3. Los Tratados de paz por la Guerra de Malvinas. Julio C. González. Editorial El Copista. 2004.

 

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