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martes, 10 de diciembre de 2013

GRAVÍSIMA SITUACIÓN. El Mangrullo Argentino

GRAVÍSIMA SITUACIÓN.

El Mangrullo Argentino


1- Una rebelión policial
Hace semanas que había un “run run” de saqueos en barrios pobres. Hubo también alertas sobre malestar en las policías y fuerzas de seguridad. En los días siguientes se produjeron los saqueos de Gálvez (Santa Fe) y el fracasado intento de copamiento de un comedor infantil, que funciona hace años, en Chacarita (Capital Federal). 
Fueron considerados hechos “locales”. 
De la Sota consiguió un buen pretexto para tener vacaciones pagas en el paraíso fiscal de Panamá, hasta que el acuartelamiento de la policía de Córdoba, seguido de los saqueos en esa ciudad, lo devolvió a la realidad más rápido que pronto. Otros hechos menores se producían en La Rioja, y en Lomas de Zamora y Almirante Brown en el Gran Buenos Aires. La Presidente, encerrada en su interna con el gobernador cordobés, tomó la decisión de aislarlo. El pueblo de Córdoba quedó de rehén.
La decisión de la Presidente de aislar políticamente a De la Sota facilitó el triunfo del reclamo salarial de la policía provincial, puso en evidencia que es ella quien gobierna, y demostró que el jefe de Gabinete, Capitanich, es poco más que un vocero. Comentando el triunfo salarial de la policía cordobesa, un funcionario K que escondió su nombre, ironizó: “La primera ‘paritaria’ arrancó con el 50%, y arrasó el ‘techo’ del 15% puesto por Capitanich”. El triunfo de la policía cordobesa desató una oleada de reclamos policiales en Buenos Aires, Catamarca, La Rioja, Chubut, Neuquén, Río Negro, San Juan, Entre Ríos y Jujuy, en algunos casos unidos a saqueos. Los gobernadores, temerosos de que se repitiera en su provincia la situación de Córdoba, han ido cediendo a los reclamos.

2-Situación de emergencia
Sería un grave error subestimar estos hechos. Emergen problemas de fondo de la Argentina de hoy, es decir del país, que pusieron en evidencia las dos recientes elecciones: con el masivo castigo a las políticas que dan la espalda a las brutales consecuencias sociales y políticas de la inflación, y de la inseguridad asociada a la droga.
La situación es compleja. El hambre y la desocupación crecen. El acuerdo de “gobernabilidad” de los dueños del poder en Argentina para que el gobierno K (y los de las provincias) refuercen el ajuste ha mostrado que puede llegar a incendiar el país. Ha irrumpido la “narcoinseguridad” de la mano de acuerdos políticos de gobiernos con cúpulas policiales, que en un contexto de bases mal pagas de las fuerzas de seguridad, crean situaciones explosivas. El debilitamiento del gobierno K, peligroso por su naturaleza, ha agudizado las “internas” entre los de arriba.
La situación es muy grave, y hay que separar la paja del trigo.
Una cosa es el crecimiento del hambre y la desocupación que exigen generar ámbitos muy amplios de acuerdos, comités de emergencia, nacional, provinciales y locales, en condiciones de exigir medidas inmediatas al Estado; a un Estado que es parte del problema, y al que hay que exigirle respuestas. 
Otra cosa es el derecho de la base policial a un salario justo, que no tiene nada que ver con el “catecismo” que recita Capitanich como si fuera un “profesor ciruela” y no un jefe de Gabinete que es parte del problema.
Lo que la base policial debe sacar como enseñanza, es que para mejorar las condiciones de vida de sus familias debieron hacer lo mismo que hacen los trabajadores del Estado: huelga. Cada vez que los manden a reprimir protestas, deben recordar que sus sueldos salen de los bolsillos del pueblo. Que el pueblo hoy está en lucha contra la narcoinseguridad, enquistada en el Estado, lo que incluye a gran parte de sus cúpulas, asociadas con gran parte del aparato político y empresarial.
Una cosa es la inseguridad de los narcos, que ha penetrado fuertemente en el aparato de este Estado de sumisión e indefensión nacional, de entrega y miseria para la población, y a esta altura, en gran medida, mafioso.
Y otra cosa son las “internas” de los de arriba, en las que el pueblo queda de rehén.

3- El hambre y la desocupación
Con la inflación disparada al 30% –que el gobierno sigue negando– los ingresos de la población han quedado retrasados frente a los precios de los alimentos y otras necesidades básicas de esas familias pobres.
Una parte de la población, a las que el gobierno nacional y muchos provinciales creían tener cautivas con el clientelismo, los castigó en las elecciones.
Otra parte los volvió a votar creyendo que era la forma de asegurarse los plus de fin de año, el aumento de la asignación por hijo, más trabajo para las cooperativas, aumentos en las tarjetas y tickets para alimentos que tienen algunas provincias y municipios, etc. Pero en lugar de mantenerse esas conquistas, las recortaron de arranque en los ajustes. Y no satisfechos con eso, lanzaron una ofensiva de controles y juicios contra las organizaciones y personas que no son parte del clientelismo K.
El reciente episodio del comedor infantil de Chacarita mostró hasta dónde son capaces de llegar, en una alianza de oscuros negocios inmobiliarios, narcos y policías, para adueñarse de un comedor de 500 niños.
La inflación unida al ajuste K y de muchos gobiernos provinciales agravó la situación de los “bolsones” de hambre, y amplió esos bolsones. La política de sojización en beneficio de Monsanto, las cerealeras, y los grandes pooles y terratenientes sigue expulsando a los pobres del campo, al igual que la crisis de las economías regionales. Y la baja de precios de las materias primas, la desaceleración de la economía china y el aterrizaje de Brasil (su economía acaba de caer el 0,5% en el último trimestre) están provocando el despido de “contratados”, suspensiones, cierre de pequeñas y medianas empresas y de grandes proyectos de la megaminería imperialista tan amados por el gobierno K. Crecen nuevos contingentes de desocupados.
Esta es la base social explosiva sobre la que está montándose la Argentina mafiosa de la narcoinseguridad (con profundas raíces en el Estado) y las internas políticas de los de arriba (entre el kirchnerismo y sus rivales, y dentro del kirchnerismo).
En este contexto se conmemoran los 30 años de la asunción del gobierno de Alfonsín en 1983, marcando el fin de la dictadura militar más genocida del siglo 20. A esta fecha se llegó por la valiente lucha del pueblo argentino, y con un costo de miles de mártires. Cristina Fernández intenta apropiarse de una gesta de la que no participó.

4- El horno no está para bollos
Todos los que deciden en esta Argentina quieren quietud para que el gobierno K haga el ajuste, para que el pueblo siga pagando la inflación y la crisis y la Patria siga entregando, indefensa sin Defensa Nacional, el patrimonio argentino. En el marco de quietud, esperaban negociar tranquilos la transición a un nuevo gobierno en el 2015. Un nuevo gobierno gerente de nuestra dependencia continuada.
Apenas volvió Cristina Kirchner, no dio plus de fin de año para todos y todas, sino que le regaló entre 5.000 y 8.000 millones de dólares a Repsol, a la que ya no investigarán más por el vaciamiento de YPF. La aplaudieron Macri, Scioli, Massa, Binner, Alfonsín, etc.
El gobierno negocia con las cerealeras para que le adelanten 2.000 millones de dólares a cuenta de los impuestos a la soja que ingresarán a partir de marzo. Negocia con todos los usureros de los imperios: el Club de París, los “fondos buitres”, el FMI, con los chinos que quieren traer sus propios trabajadores para la construcción de las represas de Santa Cruz, etc.
Para pagarle a REPSOL hay dinero, para condonarle sus deudas impositivas millonarias a los Casinos de la Ciudad de Buenos Aires, propiedad de Cristóbal López, hay dinero. En eso acuerdan el kirchnerismo y el macrismo.
 Para todo eso hay plata pero para el plus de fin de año y otras medidas para la emergencia social, no.
Los tiempos corren para todos. La gravedad de los hechos vale para todos: el horno no está para bollos.
Los sectores patrióticos y populares deben confluir en propuestas contra la inflación y sus consecuencias sociales y contra la narcoinseguridad.
Para que no haya otra Navidad amarga para el Pueblo y la Patria.

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