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miércoles, 11 de abril de 2012

DISCURSOS DEL ACTO DEL 2 DE ABRIL DE 2012 EN EL CENOTAFIO

DISCURSOS DEL ACTO DEL 2 DE ABRIL DE 2012 EN EL CENOTAFIO
A continuación los discursos

Para abrir el ACTO, el Dr. Horacio Micucci, coordinador del acto conjuntamente con la Sra. Virginia Martínez de Phillippeaux, leyó el siguiente texto en nombre de la Comisión Organizadora:
A treinta años de aquellos gloriosos hechos venimos hoy a conmemorar, en este 2 de abril, la gesta de Recuperación de Malvinas, la recuperación de lo que es legítimamente nuestro.
Debemos ser reiterativos en nuestros dichos porque en nada han cambiado las circunstancias que nos llevaron a decirlos. Como muestra de eso  los convenios de Londres y Madrid, verdaderos estatutos de sumisión nacional, no han sido denunciados y siguen vigentes.
Reafirmamos que:
1º) La causa de Malvinas es una causa justa. Se trata del reclamo argentino por una parte de su territorio ocupado por una potencia colonialista, tal cual se reconoció en la Resolución 1514 del año 1960 de las Naciones Unidas. Es decir, la lucha por nuestra soberanía en Malvinas es parte de la lucha contra el colonialismo, que es crimen de lesa humanidad.
2º) La guerra de Malvinas fue una guerra justa. La guerra de cualquier país oprimido contra un país opresor, independientemente de quien la inicie y de quienes sean los gobernantes del país oprimido y del opresor, es una guerra justa. Por eso la guerra por la Recuperación de nuestros Territorios ocupados por Inglaterra es justa para los argentinos y, conviene aclararlo, no hay argumentos ni subterfugios legales o políticos que justifiquen y hagan justa para los ingleses la agresión contra los argentinos.
Pero además, es necesario destacar que la que nos impuso la guerra colonial fue Gran Bretaña y fue Gran Bretaña la que inició el ataque. Y, ante la agresión inglesa había dos posibilidades: o se trabajaba para la derrota o se trabajaba para la victoria. Creímos y creemos que el camino de la victoria era el que tomó el pueblo ante las invasiones inglesas en 1806 y 1807.
Hubo quienes trabajaron para la derrota y los repudiamos: Mientras nuestros soldados combatían y morían en el campo de batalla se hacían reuniones en la embajada de EE.UU. con el embajador de ese país para "definir la posguerra".
De los aquí presentes que no estaban recuperando las Islas, lo decimos con orgullo, los demás estuvimos en las calles aquel 2 de abril como parte del gran apoyo popular a la Justa Recuperación de lo que es legítimamente argentino. Y honramos la memoria de los que cayeron en batalla, como el Capitán Giachino (y en él los nombramos a todos).
El 14 de junio se perdió una batalla. Queremos dejar claro que nosotros no estuvimos festejando la derrota el 14 de junio. No se  claudicó ni hubo rendición estratégica. La rendición vino con los Acuerdos de Madrid y Londres, y la entrega, como consecuencia, de nuestras riquezas pesqueras, de hidrocarburos, etc., y la destrucción del sistema de Defensa Nacional incluida privatización de YPF.
3º) La Causa de Malvinas e Islas del Atlántico Sur es inclaudicable.
No sólo por los argumentos anteriores, por los derechos que nos asisten, por sus riquezas y porque hay una cláusula constitucional que lo establece.
No sólo porque, como se ha visto reiteradas veces, los ingleses aspiran siempre a más y ejercen soberanía sobre parte de nuestra plataforma continental que esperan extender y proyectar también a la Antártida.
No sólo porque, como vemos en la actualidad, explotan nuestras riquezas en la zona y avanzan en el intento de explotar nuestro petróleo.
Es inclaudicable porque sería un peligro para un proyecto nacional de Argentina Independiente, de democracia grande, que las Malvinas continúen en poder inglés o de cualquier otra potencia o combinación entre ellas. Porque esas Malvinas, artilladas por el enemigo, son un portaaviones gigante, una fuente permanente de agresiones militares contra una Argentina Soberana.
Hoy, Malvinas es la Base extranjera más grande de América Latina.
La usurpación de Malvinas es el núcleo de avance sobre porciones crecientes de nuestro patrimonio nacional y el control estratégico militar del Atlántico Sur y la confluencia de este océano con el Pacífico. El “paraguas de soberanía” inventado por los ingleses sirve a los ingleses.
No basta con abrir un diálogo: Éste debe hacerse desde firmes posiciones diplomáticas, económicas y políticas para hacerles dificultosa la ocupación.
Debemos demostrarles a los ingleses, que nunca descansarán tranquilos en tanto sigan con la usurpación, que nunca nos daremos por vencidos y que nunca dejaremos escapar cualquier oportunidad que se presente para recuperar las islas.
Una política de Independencia Nacional, que haga realidad el postulado de la Declaración del 9 de Julio de 1816 “independientes de toda dominación extranjera” sólo es posible con la integridad territorial completa.
Lo hemos recordado y lo volvemos a hacer: ya hace tiempo el Dr. Adolfo Silenzi de Stagni, prestigioso defensor del petróleo argentino con posiciones continuadoras de las del General Mosconi y el General Baldrich y opositor a la reiniciación de las relaciones diplomáticas y comerciales con Gran Bretaña y a lo que hoy llamamos desmalvinización decía:
“Son muchos los que desean cubrir con un manto de olvido y de silencio lo acontecido entre el 2 de abril y el 14 de junio.” (...) “Es evidente que, en estos momentos hay un enfrentamiento ético e ideológico sobre el camino que debe seguir la Argentina: Llevar la empresa de la reconquista del 2 de abril hasta sus últimas consecuencias, o llevar la rendición del 14 de junio hasta sus últimas consecuencias.”.
La causa de Malvinas es una causa nacional que deben levantar todos los patriotas y demócratas, parte de la inclaudicable causa de la Independencia de la Patria y de la Soberanía del Pueblo.
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La lista de oradores fue la siguiente:
Dr. Julio C. González.
El Dr. González fue Secretario Legal y Técnico de la presidencia de la Nación entre 1974 y 1976.  Es profesor de Estructura Económica Argentina en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Ex Profesor de la Universidad de Buenos Aires. Autor de numerosos trabajos de investigación sobre la penetración británica en nuestro país, es miembro del Consejo Nacional del Foro Patriótico y Popular.

HÉROES Y MÁRTIRES DE MALVINAS: REFLEXIONES 30 AÑOS DESPUÉS
Para qué dieron sus vidas
El tiempo no perdona lo que se hace contra él.
Se rememoran hoy 30 años de la Reconquista de Malvinas, la cual aconteció el 2 de abril de 1982. Una acción naval-militar ejemplar que se cumplió bajo la conducción del Señor Almirante Don Carlos Busser y del Señor Coronel Don Mohamed Alí Seineldín.
El 14 de junio de 1982, las fuerzas británicas volvieron a ocupar el archipiélago después de una guerra terrible en la que perdieron la vida 649 argentinos. En su gran mayoría, jóvenes de 18 años, provenientes de las provincias argentinas.
El 14 de junio terminó la guerra. Empero las fuerzas Armadas del Estado Nacional Argentino, no se rindieron. Se suspendió la lucha. Los británicos volvieron a dominar de hecho las islas. Esto ocurrió en momentos en que toda América Latina, en especial, el gobierno de Perú, solidario en forma absoluta con Argentina, hacían de la causa Malvinas, una causa continental.
Las relaciones con Gran Bretaña permanecieron interrumpidas hasta el 15 de febrero de 1990.
En esa fecha, todos los periódicos y medios informativos del mundo anunciaban  que en el Ministerio de Asuntos Exteriores de España se había firmado el Tratado de Paz.
La prensa mundial fue unánime en señalar el carácter escandaloso de que una guerra de esta gravedad mundial, hubiera terminado con conversaciones diplomáticas que tuvieron un tiempo de duración de un día.
Los Acuerdos de Madrid excedieron el ámbito territorial del archipiélago de Malvinas.
Su normatividad se extendió a las islas Georgias y Sándwich del Sur y a todo el sistema de navegación y aeronavegación en el Atlántico Sur.
El art. 5º A) determina que se establece un régimen transitorio de información y consulta recíprocas sobre los movimientos de las unidades británicas y argentinas en el Atlántico Sur Occidental.
El mismo artículo, en su anexo I-I, determina un sistema de comunicación directa de:
§                      La base naval de Ushuaia y
§                      La novena brigada aérea de Comodoro Rivadavia.
Es importante señalar que estas son las autoridades de aplicación del Acuerdo por parte de la Argentina.
No se otorga ninguna participación como autoridad de aplicación al Ejército Argentino no obstante que el artículo 13 del Tratado, declara que el ingreso y desplazamiento de los súbditos ingleses en nuestro territorio, queda exento de toda visa consular o permiso previo de tránsito de las autoridades argentinas.
El anexo I-III, del art. 5º, establece que las fuerzas navales y las fuerzas aéreas argentinas podrán desplazarse aproximadamente a 350 km al Este de Comodoro Rivadavia, de Puerto Santa Cruz y de Bahía San Sebastián (Tierra del Fuego), Anunciándolo formalmente a los británicos con 25 días de anticipación.
Los británicos, pueden por su parte movilizar sus fuerzas navales y aéreas, hasta el meridiano 20º, esto es, abarcando una superficie de seis millones de km2, anoticiando a la Argentina, también, con 25 días de anticipación.
No obstante, los buques y aeronaves británicos, pueden acercarse a 27 km de las costas argentinas, anunciándolo con 48 horas de antelación (véase anexo I, Cap. III, punto 2).
De esta manera, es imperioso reiterar, después de 22 años de publicaciones sobre este tema, que el Sur de la Patagonia, desde el  paralelo 40º, puede ser bloqueado por buques y aeronaves británicas y que la Argentina ha dado su anuencia para ello.
El art. 5º B) establece un procedimiento de comunicación directa entre las Islas Malvinas y el territorio continental incrementando el conocimiento recíproco de las actividades militares en el Atlántico Sur Occidental.
Finalmente, el anexo I-V, determina que podrán acordarse visitas recíprocas a bases militares y unidades navales.

El art. 7º implanta una bilateralidad económica para la explotación pesquera en el paralelo 45º y 60º Sur (aproximadamente, la zona marítima que se extiende desde Puerto Camarones en la Provincia de Chubut y las Islas Orcadas en la Antártida.

El art. 8º, organiza un grupo de trabajo sobre Asuntos del Atlántico Sur, otorgándole funciones jurídicas de bilateralidad para las fuerzas navales y aéreas, y de bilateralidad económica pesquera.

El art. 9º, crea otra bilateralidad comercial entre las Islas Malvinas y el territorio continental argentino.

El art. 10º, otorga una concesión espiritual para la Argentina: Visitar por parte de sus familiares y con la mediación de la Cruz Roja, el cementerio de Malvinas, donde yacen sin identificar, los muchachos muertos en 1982.

Art. 11º: Estipula perfeccionar la bilateralidad por un Acuerdo General de Cooperación.

Art. 12º: Establece que la Argentina otorgará a Gran Bretaña un Acuerdo de protecciones privadas, el cual se firmó en Londres el 11 de diciembre de 1990 y fue ratificado por Ley 24.184.
Nos es imperioso reiterar que la Argentina privatizó sus empresas del Estado, organismos públicos, como puertos y aeropuertos, toda su cuenca petrolera, toda su cuenca minera y aproximadamente tres millones de hectáreas de tierras fiscales, las cuales fueron adquiridas por empresas británicas y del Commonwealth.
El valor real de lo entregado fue de un millón de millones de dólares (u$s 1.000.000.000.000), pero el precio percibido, fue del 1,7 % de esa suma, o sea, diecisiete mil millones de dólares (u$s 17.000.000) que los adquirentes pagaron del siguiente modo: 35 % (u$s 5.950.000.000) en billetes norteamericanos y el 65 % restante (u$s 11.050.000.000), en títulos de la deuda externa que el 8 de julio de 1989, cuando asumió Menem, se cotizaban al 14 % de su valor nominal, esto es 1.547 millones de dólares (u$s 1.547.000.000).
Argentina fue el único país que cambió patrimonio genuino argentino por papeles sin valor.

Art. 13º: Se suprime la visa para el ingreso de súbditos ingleses a la Argentina.

Art. 14º: Bilateralidad en las normas establecidas para proteger el medio ambiente.
Art. 15º: Bilateralidad sobre drogadicción.

Art. 16º: Consulta previa con Londres sobre las relaciones exteriores argentinas con el Mercosur y la Unión Europea.

Por su parte, el art. 5º del Tratado de Londres, impuso la convertibilidad para que las empresas británicas, compradoras del patrimonio argentino, pudieran remitir con celeridad sus beneficios a la casa matriz, ubicada en el exterior.
Para esto, dieron su vida los muertos en Malvinas y mutilaron la suya los sobrevivientes.
Frente a todo lo que concedió la Argentina a Gran Bretaña, a cambio de Nada, la acción de los gobiernos argentinos sucesores de Menem no fue denunciar estos tratados de sometimiento total, sino subordinarlos al diálogo diplomático.
Para el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina, esta Acción Jurídica no Existe. Para el Congreso tampoco.
Ninguno de los candidatos que se postularon a cargos, a través de los comicios, jamás mencionan el tema de la Política Exterior Argentina.
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Cabo Segundo de Infantería de Marina (R) VGM Juan Marcos Soperez .
El CSIM (VGM) Soperez integró las tropas que recuperaron para la soberanía nacional las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982.
Vengo de un pueblito cercano a Santa Fe, San José del Rincón, y soy Veterano de la Guerra Nacional de Malvinas, perteneciente a la Infantería de Marina.
Soy descendiente de los indios, gauchos y negros, que regaron con su sangre los campos de batalla de nuestra independencia.
Tengo el enorme orgullo de haber integrado las fuerzas patrióticas que el 2 de abril de 1982, recuperamos para la Patria, las Islas Malvinas.
El 26 de Marzo de 1982, cuando me dirigía a la guardia aquella tarde como todas, para completar mis estudios secundarios en el Colegio Ricardo Gutiérrez, de la ciudad de Punta Alta, el Oficial de Guardia, suspendía el franco a todos y ordenaba “alistamiento general”, y presentación de todo el personal fuera de la Unidad.
Yo no lo sabía, pero como a mis antepasados, la Patria de nuevo me necesitaba.
A partir de ese momento, todo fue apresto, la munición, la ametralladora, los Vehículos Anfibios, un alistamiento general, estaba acostumbrado a los ejercicios, pero, cuando llegamos al puerto y vi, al Buque de Desembarco “Cabo San Antonio” cargado al máximo, me pareció que iba a ser un ejercicio distinto.
Mientras aguardaba que carguen mi vehículo anfibio, vi por última vez, sobre el sector oeste del muelle, la inevitable figura del Crucero ARA General Belgrano que el 15 de abril zarparía hacia la Gloria.
Ya a bordo y habiendo zarpado, tenía en mi cabeza la idea que íbamos a un ejercicio en Punta Buenos Aires o Puerto Madryn, pero cuando seguimos viajando hacia el sur, y después de capear una tempestad en el Golfo de San Jorge, pensé será un ejercicio en Tierra del Fuego, pero lo real fue que a la altura de Río Gallegos (sin saberlo de mi parte) el buque tomó rumbo al Este, posteriormente y habiendo transcurrido casi 4 días de navegación, el 1° de abril por la noche nos comunicaban que la misión era “RECUPERAR PARA EL PAIS LAS ISLAS MALVINAS” y que navegábamos rumbo al Objetivo.
Mi estado de ánimo cambió por completo a partir de ese momento, me sentí más orgulloso de ser argentino, junto a todos aquellos hombres, que formábamos un solo equipo de trabajo, todos unidos como siempre en la paz, teniendo presente que todos éramos importantes, desde el más antiguo hasta el más moderno, para el cumplimiento de esta, tan importante misión, para bien de nuestra Patria.
Aguardé la orden del Comandante, que se difundió aproximadamente a las 05.00 hs. por los altavoces de la bodega y decía que; “esta Fuerza Anfibia tenía la misión de recuperar las Islas Malvinas”, bajo la premisa que, “durante las acciones se debía respetar la vida de mujeres, niños y ancianos, así como la propiedad pública y privada, no infligir en ningún caso estos aspectos, al tiempo de advertir, que quién lo hiciera, se le aplicaría la pena máxima.”
Debo decir que este momento fue clave para mí, pues me aferré, más que nunca, a la idea de la causa justa de esta misión, levantándole los pulgares a mi conductor Castro, a Rojas, Espósito y los que pude ver, nos dábamos fuerza entre todos, se había roto el hielo, ya la rampa había caído, solo falta encaminarse uno a uno los anfibios, al mismo tiempo, señalado con un “VIVA LA PATRIA”.
Nos movemos a la rampa, cayendo pesadamente en el mar sumergiéndonos por completo, y volviendo a aparecer, orbitar en torno al buque en espera para formar la ola, luego a orden nos dirigimos a la Línea de Partida y desde allí a toda velocidad recorrimos los 600 metros aproximados hasta la playa denominada “Roja”, recuerdo que el Jefe de tropa embarcada, me preguntaba constantemente (era lógico) desde el interior del vehículo, si nos tiraban desde la playa, o si había actividad del enemigo, respondiendo “negativo”.
Cuando tocamos fondo, trepamos decididamente la primera altura buscando al enemigo y asegurar la playa.
Al reincorporarse la Vanguardia, nos dirigimos a toda velocidad al Pueblo, encontrándonos con resistencia inglesa.
Comenzó un intenso combate, que terminó al quedar aferrado el enemigo, por un despliegue en abanico y fuego directo, lo que hizo retroceder a éstos, buscando hacerse fuerte en el interior del pueblo.
Inmediatamente comenzó una incursión a toda velocidad con los anfibios, por el interior del poblado, para asegurar los objetivos más importantes, completando la “Operación Pinza”, con los Comandos Anfibios y Buzos, a la vez de dar, una demostración de fuerza, con el fin de propiciar una inmediata rendición de su gobernador, y evitar una crisis en el pueblo y/o desanimar a combatir a los soldados, lo que por suerte se cumplió.
Consumado esto encontrándose los ingleses, en desventaja “táctica” y numérica, se produce la rendición de su gobernador, posterior consolidación, reunión de todos los prisioneros, salvo un número menor de 3 ó 4 marines, que habían huido al interior de la isla y posteriormente aprehendidos, se los reunió a todos en inmediaciones de la gobernación.
Luego fuimos a ocupar con mi vehículo el sector de responsabilidad asignado, en la entrada principal del pueblo, donde estaríamos hasta nueva orden, controlando el movimiento de ingreso y egreso.
Recuerdo observé muy complacido el paso del ex gobernador inglés, a bordo de su Roll Royce, sentado atrás, vestido con su clásico uniforme de gala y su sombrero con plumas, rumbo a Inglaterra, escoltados por guardias argentinos, como así también la totalidad de los soldados ingleses que se encontraban en las islas.
Ya entrada la noche y bajo mucho frío, sentado sobre el cordón de una de las calles, comimos un guiso de lentejas, brindamos con nuestros jarros de aluminio por la recuperación, todos juntos los que allí estábamos: oficiales, suboficiales, cabos, conscriptos, como equipo. Consecutivo el 3 por la tarde y ya entrada la noche se nos ordenó reembarcar en el buque, amarrado en el muelle de Malvinas por rampa, posterior navegación de regreso con varios zafarranchos de abandono, por el hipotético caso de ataque de submarino inglés, festejando en nuestros dormitorios y comedor del buque.
Transcurrido 30 años de aquella histórica gesta patriótica, me cabe una profunda reflexión.
Todo lo sucedido el 2 de abril de 1982, es digno de resaltar.
Fuimos como “UN PAIS DE PAZ”, enarbolando la Bandera Argentina, garantizando al mundo:
“RECUPERAR LO USURPADO CON LA CONVICCION DE PRESERVAR LAS VIDAS DE TODAS LAS PERSONAS QUE HABITABAN LAS ISLAS MALVINAS, GIORGIAS Y SANWICH DE SUR, sean estos civiles o militares ingleses.”
Humildemente y sin lugar a dudas, pienso que esto molestó y mucho a Inglaterra y sus aliados, que aseguraban que tendríamos el comportamiento propio de la Inglaterra imperialista, monárquica y colonialista del 2 de enero de 1833, que usurpó violentamente nuestro territorio, sin más fundamentos que la orden de “su majestad británica, la reina de Inglaterra”, violando el tratado de amistad y comercio firmado en 1825 con nuestro país.
Todo lo difundido por los medios gráficos y escritos del mundo.
Imágenes de soldados ingleses evacuados, sin un rasguño, acrecentó su ira, por la profunda herida a su orgullo monárquico-imperialista-colonialista, proferido por un “país chico”, pero de verdaderos principios de humanidad y patriotismo, haciendo mella en aquel lema “Dios salve a la reina” y a todos los demás títulos de nobleza, recuperando a nuestras Islas Malvinas, bajo el lema “Razón, Justicia y Libertad”, espíritu que guía a nuestra bendita Nación Argentina.
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María Alejandra Falconier, hija del Vicecomodoro Juan José Ramón Falconier, héroe nacional muerto en combate, leyó una carta que le había dejado su padre a sus hijas, e hizo emotivas consideraciones sobre el significado de la fecha y la Justa Causa de Malvinas, que emocionaron a los presentes.
Los datos del Vicecomodoro Falconier son los siguientes:
Grado:  Vicecomodoro (PM)
Especialidad:  Aviador Militar
Unidad de origen:  II Brigada Aérea
Sistema de Armas:  Learjet LR-35 A
Fecha de nacimiento:  31/5/44
Lugar de nacimiento:  Villa Crespo, Entre Ríos
Fecha de fallecimiento:  7/6/82

Texto de la Carta leída por María Alejandra Falconier:
Carta a sus hijos
A Ñequi y Mononi:
Su padre no los abandona, simplemente dió su vida por los demás, por ustedes y vuestros hijos... y los que hereden mi PATRIA.
Les va a faltar mi compañía y mis consejos, pero les dejo la mejor compañía y el más sabio consejero, a DIOS; aférrense a ÉL, sientan que lo aman hasta que les estalle el pecho de alegría, y amen limpiamente, que es la única forma de vivir la "buena vida", y cada vez que luchen para no dejarse tentar, para no alejarse de ÉL, para no aflojar, yo estaré junto a ustedes, codo a codo aferrando el amor.
Sean una "familia", respetando y amando a mamá aunque le vean errores, sean siempre sólo "uno", siempre unidos.
Les dejo el apellido: Falconier, para que lo lleven con orgullo y dignifiquen, no con dinero ni bienes materiales, sino con cultura, con amor, con belleza de las almas limpias, siendo cada vez más hombre y menos "animal" y por sobre todo enfrentando a la vida con la "verdad", asumiendo responsabilidades aunque les "cueste" sufrir sinsabores, o la vida misma.
Les dejo:
   - muy poco en el orden material,
   - un apellido: "Falconier", y
   - a DIOS (ante quien todo lo demás no importa)
Papá
Para que mis hijos lo lean desde jóvenes y hasta que sean viejos, porque a medida que pasen los años, adquieran experiencia, o tengan hijos, le irán encontrando nuevo y más significado a estas palabras que escribí con amor de padre.
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Comisario Naval VGM Santiago Tettamanzi.
El Comisario Naval VGM Santiago Tettamanzi integró la tripulación del buque Río Carcarañá, hundido por los colonialistas ingleses. Fue fundador y presidente del Centro de Civiles Veteranos de Guerra “Operativo Malvinas”, y es miembro delConsejo Nacional del Foro Patriótico y Popular.

Compatriotas
Nuevamente nos reunimos frente a estas lajas que guardan estos 649 nombres.
Numéricamente su pertenencia es la siguiente: Cuadros de Oficiales, Suboficiales y Marinería, de las Fuerzas Armadas, 334;  Soldados Conscriptos, 288;  Cuadros de las Fuerzas de Fronteras, 9; y  Civiles Voluntarios, 18, de los cuales 16 son Marinos Mercantes.
 Esas serían, como ya hemos mencionado en otra oportunidad, las frías cifras estadísticas.
Podríamos ahondar más en ellas, como por ejemplo, sus lugares de nacimiento y sus edades.
Sería como caminar entre lajas de un cementerio, viendo nombres, fechas; con respeto, en silencio, tratando de no perturbar ese descanso eterno.
Hay quienes, desde diversas perspectivas, y desde diversas responsabilidades, -conductivas, de información, de opinión intelectual-, desean que eso quede así, separando y aislando los hechos por los cuáles estos Caídos trascienden hacia la memoria Patria.
Y esa separación implicaría la no existencia de un “nosotros” unidos en esos hechos.
Inclusive, profundizaría divisiones en el pensar unido de ese “nosotros”.
Pero no, no es así; no puede, no debe, y no ha de ser así.
Este es el Cenotafio de los Caídos en la Gesta de Malvinas, iniciada el 2 de Abril de 1982, con la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía nacional, sobre el espacio terrestre, marítimo y aéreo de los archipiélagos argentinos del Atlántico Sur.
Gesta que se halla incorporada a la Causa de Malvinas, que histórica y jurídicamente, ya lleva más de 500 años, en la cual la recuperación del 2 de abril de 1982 es una etapa más en la línea de tiempo de esa Causa, como lo son la etapa del descubrimiento, o de la posesión española, o de la posesión argentina, o de la usurpación inglesa de 1833, o la de los reclamos bilaterales ante el usurpador, o la de los reclamos en los foros internacionales.
Y por ello, estos nombres son nuestros 649 Héroes de Malvinas, son nuestros familiares, son nuestros amigos, son nuestros camaradas, son nuestra parte de la Patria, aunque la mayoría del pueblo nunca los haya tratado personalmente.
Cada uno de estos nombres está intensa y estrechamente ligado a ese “acto de legítima defensa diferida” -según nos ilustra el catedrático Dr. Camilo Rodriguez Berrutti-.
Al punto tal que, no hay Héroes Nacionales de Malvinas sin la justa recuperación en ese 2 de Abril de 1982. Lo contrario  sería un  absurdo, un sinsentido, o una falacia.
Son Nuestros Héroes y es Nuestra recuperación del ejercicio pleno de la soberanía, más allá del carácter de quien o quienes tomaron la decisión, hecho éste apendicular cuando están de por medio los intereses supremos de la Nación frente a un poder exterior. Siendo el mismo pueblo, con su actitud, el encargado de aceptar o no ese acto; por eso fue un acto de todo el pueblo argentino.
Por eso hubo decenas de miles de voluntarios.
Compréndase bien, son nuestros Héroes Nacionales de Malvinas, son nuestros Caídos por nuestras Islas recuperadas, son el “nosotros”, a que nos referíamos anteriormente, y no el divorcio que se nos pretende imponer con el relato del 2 de abril como un “hecho” ajeno al sentir del pueblo.
Ese hecho jamás será un “hecho” ajeno al pueblo.
Sostener lo contrario es aceptar el “caballito de batalla” con el que el Reino Unido trataba de justificar ante el mundo su neo-aventura imperio-colonial de 1982 del Atlántico Sur.  Es celebrar un triunfo invasor en el cese del fuego del 14 de Junio de la batalla de Puerto Argentino. 
El 2 de Abril de 1982, como uno de los elementos representativos de la Causa de Malvinas, está definitivamente unido a la Historia de nuestra Patria.
Por ello, resultó doloroso para muchos de los que hoy estamos aquí, que en plena celebración del Bicentenario de la Patria, a las 9 de la noche de aquél 24 de mayo del 2010, éste lugar estuviera con las rejas cerradas, con candado, a oscuras, sin guardia de honor, sin la bandera de Belgrano, sin las luces azules y blancas que adornaban los edificios de la ciudad, más aún cuando la torre de la plaza de enfrente, conocida como la Torre de los Ingleses, lucía iluminada a pleno.
Era la confirmación de la más cruda desmalvinización.
Compatriotas, recordemos a todos los participantes de la operación del día 2 de abril de 1982. Cada uno de ellos, cualesquiera haya sido su función, marcó para siempre en el ámbito internacional que el crimen colonial no es impune, que la lucha por la integridad territorial es una lucha justa de todos los pueblos.
Y para finalizar, permítasenos traer a la memoria un hecho relatado por un filósofo del siglo XVI, el francés de Montaigne, quien cita que un jefe guerrero herido de muerte pide a su ayudante que lo apoye contra un árbol de cara a sus enemigos, para agonizar viéndolos, y para que aquellos, a su vez, lo vean, aunque vencido, morir de pie y de frente a ellos.
También relata este autor en sus escritos, al recoger testimonios sobre nuestro Continente, que los indígenas de América en sus batallas llevaban al frente los cuerpos de sus muertos de anteriores combates, para así poder recibir de ellos, sus Héroes, el ímpetu y el valor en la lucha.
Camaradas Veteranos, Compatriotas:
En este trigésimo aniversario del 2 de Abril de 1982,  ¡Honor a nuestros Héroes!, ¡Honor a los Caídos en la Recuperación y la Defensa de nuestras Islas australes!
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 Sub Oficial Mayor VGM Miguel Víctor Pepe,
El Sub Oficial Mayor VGM Miguel Víctor Pepe, encargado del Estado Mayor de la Gendarmería y que, en su calidad de miembro del grupo Alacrán, defendió la soberanía nacional contra la agresión colonialista británica en 1982, no pudo acompañarnos en esta conmemoración por razones de servicio. Recibió de los asistentes un cerrado y encendido aplauso en sincero agradecimiento a su decidida voluntad de reivindicar permanentemente la causa nacional de Malvinas.
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Mayor (R) VGM Jorge Manuel Vizoso Posse,
El Mayor (R) VGM Jorge Manuel Vizoso Posse, oficial de Estado Mayor; por su actuación en Malvinas fue condecorado con la Cruz “La Nación Argentina al heroico valor en combate”; es miembro del Consejo Nacional del Foro Patriótico y Popular.
Los que hemos pagado el precio de la libertad por la tierra irredenta: la sangre derramada. Jamás olvidaremos a nuestros mártires, muertos en mano del “enemigo guerrero y de mano sangrienta” como decía mi abuela chozna Agueda Tejerina de Posse en su proclama a las tucumanas con motivo de las invasiones inglesas de 1807.
Ahora vayamos a lo que los ingleses ni nuestros dirigentes quieren hablar: el Tratado de Tlatelolco que prohíbe el uso de armas nucleares en América del Sur y el Caribe y los suscriben entre otros EEUU, Reino Unido, Holanda, Francia, 19 países sudamericanos y la Unión Soviética, posteriormente adhieren numerosos estados y  la ONU. ¡Qué sorpresa! Todo el mundo está de acuerdo en esto. ¿Saben porqué? Pues en Sud América están los recursos tal como los conocemos ahora. Se agotaron en Europa, África fue saqueada, Asia los tiene insuficientes; los EEUU, los tienen, pero deben compartir con sus aliados por lo que también les son insuficientes.
Este tratado fue violentamente violado cuando el submarino nuclear Conqueror, arteramente hundió al ARA Grl Belgrano. Hablan de la zona de exclusión algo unilateral que no tiene valor alguno, para ocultar el criminal empleo de un arma nuclear.
Así como “el enemigo guerrero y de mano sangrienta” en 2007 extiende su “soberanía” a 350 millas náuticas, que equivalen a 648, 2 Km. Una Argentina, cuatro Bolivias. Es que: “la necesidad no conoce otra ley que la conquista” Publio Siro.
En 2009 hace una demostración de fuerza militar con ejercicios con todas sus fuerzas armadas, para pasar a perforar nuestra plataforma continental con la oprobiosa empresa British Petroleum. La misma que ocasionó la peor contaminación de la historia mundial al perforar en el Golfo de México. Los ciudadanos estadounidenses del Golfo, especialmente de Nueva Orleans, protestaron vehementemente contra esto, diciendo entre otras cosas: “Los ingleses volvieron a invadirnos” “Son peores que el Katrina”, “Hicieron el agujero y no saben como taparlo”, etc. El presidente Obama, salió a decir que “pagarían los responsables del daño…” lo cual es inexacto porque el daño es irreparable ¿Qué pasaría si esta torpe empresa contaminara de igual manera el Mar Argentino? El daño también sería irreparable.  Estos desafíos guerreros del enemigo, son clara pruebas de pretender erigirse en soberanos.
También desde la antigüedad, hasta nuestro tiempo, todas las naciones y el derecho internacional, entienden por soberanía: “la capacidad de dar respuesta a cualquier desafío guerrero”.
Esta respuesta sólo es válida con Fuerzas Armadas temidas como por ejemplo las que tienen los EEUU, que apoyan su diplomacia, dado que sin ellas, la misma es absurda. Porque a la soberanía no se la declama, se la ejerce.
El pacifismo es un sentimentalismo, es emoción, es ilusión. Desde que existe el hombre en la tierra vive en conflictos y guerras. La razón esta en saber esta realidad. Muchos hablan de Gandhi con su desobediencia civil  no violenta, pero se olvidan que la guerra por la independencia de la India comenzó en 1857 con la rebelión conocida como el “motín de los cipayos” hasta 1947 que logra su independencia. La familia del “pacifista” Gandhi, que gobierna la India desde entonces, hizo de esta nación una potencia nuclear, con poderosas fuerzas armadas y su hija Pakistán también. El pacifismo se transformó de una ilusión a la realidad, la necesidad de prepararse para la guerra, si se quiere la paz. La dirigencia argentina vive en una extremadamente peligrosa ilusión e ignorancia. Porque como “la necesidad no tiene otra ley que la conquista” , los sajones vendrán por más. El próximo paso estratégico será, las 350 millas náuticas que  están al oeste de las Malvinas “es nuestro”, bajo el paraguas de la unión europea. Entraran en la Patagonia y esa dirigencia cipaya, pacifista, soberbia y desagradecida del pueblo argentino, pasará como los fariseos a rasgarse las vestiduras y llorar sobre la leche derramada, declamando su pacifismo, diciendo como aquellos que “no tienen otra reina que la inglesa”: es absurda, entregaron la nación a la que pertenezco.  La defensa debe ser en bloque reconstituyendo las Provincias Unidas de Sudamérica con nuestro siempre principal aliado Brasil. Los británicos provocaron la separación de Chile y Perú y que se independicen de nosotros: Bolivia, Uruguay y Paraguay, manteniendo el adagio romano de: “divide et impera”, impera significa dominar. Los ingleses nos dividieron desde el comienzo, la Primera Junta en morenistas y saavedristas, luego hicieron matar al reconquistador Santiago de Liniers al que no quisieron ejecutar Viamonte y Vieytes, pero sí González Balcarce y Castelli, sólo dispararon contra él, los cuarenta mercenarios ingleses. La Patria, la Nación Argentina tiene territorios ocupados con ella tengo vínculos de sangre, espirituales, tradicionales, idiomáticos, culturales, etc. La cultura es el arma más poderosa que tiene un pueblo como sostenía el Beato Juan Pablo II. La cultura la traspasa especialmente la mujer, por ello nuestras mujeres deben imbuirse de ese espíritu cultural indio- greco- latino- hispano – cristiano, que nos dio la Patria, la tierra de nuestros padres, quienes generaron lo que somos: criollos y gauchos de pura ley. Así, nuestras mujeres puedan decir, como las espartanas: ¡somos las únicas que parimos hombres! Soy un guerrero por la acción de tres grandes mujeres, mis amadas: mi  abuela, mi madre y mi esposa. Al soldado lo completó el querido y glorioso Ejército Argentino, que me preparó como infante, comando, paracaidista y montañés, es decir que podía combatir en la tierra, en todos los terrenos, todas las condiciones meteorológicas, en el aire y en el agua. No me considero superior ni inferior a ninguno de mis queridos camaradas, sino uno más. 
Prueba de la contra cultura es como ninguneamos a nuestros próceres, como a mi abuelo chozno el Brigadier General D Estanislao López, el Patriarca de la Federación, fundador de las provincias del litoral, quién nos legara la primer constitución en 1818, los pactos preexistentes, que menciona la Constitución de 1853. En cuya redacción intervino mi tatarabuelo el Dr Salustiano Zavalía. Esos vínculos de sangre mencionados a vuelo de pájaro, entre otros, eran los que me llevaron en Malvinas a tener moral, entiendo por tal a ese espíritu, estado mental, convicción, determinación y certeza de resistir hasta el final cualquiera sean las consecuencias. Manteniendo ese vínculo nacional. Y no el único que alienta a muchos en nuestro país: el dinero, ataduras con fuertes cadenas y esclavitud que nos conducen inexorablemente a la decadencia.
El precio de la libertad es el de la sangre, esta libertad debe conducirnos a la unión que está por encima de las partes (partidos) y de los conflictos internos, la unión es la que da el ser, sin ella no existimos como nación. No podemos continuar divididos por conflictos de la década de los setenta, ni tampoco engañándonos con “panem et circenses”: que significa pan y juegos. Como por ejemplo, fútbol gratis para todos, que lo pagamos todos; intentando trasformar al hombre argentino, al criollo y gaucho de ley,  en un “hombre masa”, como decía Ortega y Gasset. Miserables consumidores con fantásticas ilusiones, sedientos de dinero, capaces de vender hasta a Dios y la Patria, por placer o diversión, míseros idólatras y traidores.
Esta libertad debe conducirnos a la unión y sobre todo al amor, debemos amarnos más los argentinos, el amor es más fuerte que la muerte.
¡Dios y Patria o muerte!
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El Contralmirante (R) VGM Carlos Büsser, hizo llegar a este acto, un discurso, con motivo de cumplirse el 30 aniversario del desembarco del 2 de abril de 1982.
El Contralmirante (R) VGM Carlos Büsser fue quien comandó la operación ROSARIO que restituyó a la soberanía nacional los territorios usurpados por el colonialismo británico.
Hoy es el día del Veterano de Guerra y de los Caídos en la guerra por las Malvinas librada en 1982.
Pero en realidad, desde hace muchos años, la mayoría de los que ahora nos encontramos reunidos en este lugar venimos a recordar la recuperación de las islas Malvinas por nuestra Patria y, en particular, el cese de la usurpación británica que produjimos ese día.
Es bueno insistir en este aspecto: el 2 de abril de 1982 cesó la usurpación británica iniciada el 3 de enero de 1833. Ese día no quedó en las islas ningún vestigio de autoridad o fuerza militar británica.
Las  autoridades coloniales y las fuerzas militares que las respaldaban fueron entregadas esa misma noche a la Embajadora británica en Montevideo.
Todos ellos indemnes, sin haber sufrido una herida y tratados con toda corrección e hidalguía.
La usurpación territorial que sufrimos hoy comenzó el 14 de junio de 1982, por lo que es un burdo error afirmar que hay una continuidad de dominio británico desde 1833 hasta ahora.
Entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982 hubo control efectivo de las islas por nuestro país, pues la posesión de  Puerto Argentino por nuestro país significaba el control del centro político y económico de las islas.
Cuando los británicos iniciaron su recuperación de las Malvinas, nadie les atribuyó que las hubieran recuperado, total o parcialmente, hasta que conquistaron Puerto Argentino.
Celebramos el día de todos aquellos combatientes que se incorporaron a la lucha, fueran civiles o militares y que por su accionar merecen un respetuoso reconocimiento de la sociedad argentina.
Fueron dispuestos a ofrendar su vida.
Que se llegara a ese extremo o no fue consecuencia del destino de cada uno. Pero todos, y eso es lo que vale, cada uno en su puesto, estuvieron corriendo riesgos parecidos, sufriendo privaciones y tensiones semejantes.
Quiero hacer una mención especial a los hombres que siendo civiles se incorporaron al esfuerzo militar que hizo la Argentina. Los marinos mercantes, los tripulantes de los buques pesqueros, los tripulantes del Escuadrón Fénix, entre otros, tuvieron un heroico comportamiento, y muchos de ellos perdieron sus vidas en los enfrentamientos.
Estuvieron en el mismo nivel que los combatientes militares. Merecen nuestra gratitud  eterna.
Los que cayeron en tierra, en el aire o en el mar merecen un reconocimiento especial.
Los familiares de esos hombres deberían recibir cada día el afecto de todos nosotros, como testimonio de nuestro reconocimiento permanente.
Todos nosotros deberíamos saber quién es el vecino,  o el conocido, que es familiar de un caído en las Malvinas.
Y le cabe a toda la sociedad argentina hacer una profunda reflexión sobre cuál es su obligación y su responsabilidad en esta hora.
Los que no fueron al teatro de operaciones pero vivieron la emoción de las islas recuperadas y de la lucha que se libraba por ellas, y aun los que no habían nacido o eran muy pequeños en 1982, tenemos hoy la responsabilidad de tomar el testimonio de aquellos que combatieron en ese momento.
Nuestro rol hoy no es el de combatir, pero sí es el de estar permanentemente presentes y activos en poner de manifiesto nuestra decisión de recuperación.
Esto se debería aplicar  particularmente a los jóvenes, que no tuvieron vivencia directa de aquellos días.
Deben estudiar los antecedentes históricos, diplomáticos, de la actitud negociadora de la Argentina y de la pertinaz negativa británica a negociar a pesar de los mandatos de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
A esos jóvenes los acecha un riesgo cierto.
El esfuerzo desmalvinizador a que se nos somete a los argentinos desde 1982 se ha intensificado en estos últimos meses. Han aparecido presuntos intelectuales y personajes con acceso a medios de comunicación masiva que afirman que en 1982 estuvieron en contra de lo que hacía nuestro país, aunque nunca nos enteramos de sus presuntas disidencias. 
Las objeciones a la “guerra perdida” están tan llenas de falsedades que es una ardua tarea llegar a la verdad. Por esa razón los jóvenes, y también los no tan jóvenes, debemos informarnos permanentemente para saber dónde está la verdad y para fortalecer nuestra decisión de recuperación de las islas.
Sólo así, con la decisión de recuperación llevada a los hechos en una actitud permanente, forzaremos a Gran Bretaña a negociar lo que hasta ahora se ha negado a hacer.
No es tarea sencilla.
Nos demandará esfuerzos y sinsabores. Pero además nos demandará una fuerte determinación.
Ese es el desafío que nos espera.
CONTRALMIRANTE  (R) VGM CARLOS BUSSER
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A continuación se depositaron ofrendas florales en homenaje a los 649 héroes de la patria muertos en defensa de la soberanía nacional entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982:

los Veteranos de la Guerra de Malvinas encabezados por el Mayor Vizoso Posse, depositaron la ofrenda LOS VETERANOS A SUS CAMARADAS CAÍDOS.


El Dr. Camilo Rodríguez Berruti, Juan Carlos Cena, Beatriz Balvé, María Alejandra Falconier, Jorge Smith y  Lucio Ruíz de Galarreta depositaron la ofrenda EL PUEBLO A LOS HÉROES DE MALVINAS.
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Cerró el Acto con un discurso final la Sra. Virginia Martínez de Phillippeaux.
Sra. Virginia Martínez de Phillpeaux.
Palabras finales.
En este Cenotafio están grabados los nombres de los 649 héroes que dieron su vida en defensa de la patria. Desde aquí vigilan al usurpador y nos ordenan mantener en alto la bandera gloriosa de la Patria Argentina.
Son los 649 nombres de padres, hermanos, novios, esposos, pero por sobre todo son los nombres de estos queridos hijos de la Patria, sangre del pueblo generoso.
Malvinas nos dió a todos los argentinos estos 649 hijos magníficos que murieron en batalla por nosotros y por aquellos que nos sucedan en tiempos por venir. Aquí todos somos carne de su carne y venimos a sostener el legado de estos muertos sagrados.
Nada repara este dolor profundo ni la ausencia constante; pero de ese dolor tan grande surge la convicción profunda de que sólo completando la obra inconclusa de la Patria encontraran sus almas el descanso eterno y la nuestra, el consuelo necesario.
Compatriotas: recordemos aquí el juramento sagrado que manda nuestro Himno Nacional:
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos
o juremos con gloria morir.
y defendiendo la Patria. Fue este mandato Patrio el que cumplieron los 649 héroes de la Guerra por las Malvinas.
Continuemos su ejemplo y su lucha.
Honrémoslos y aprendamos de su integridad, heroísmo y patriotismo.
Que este grito final suene hasta los confines de las tierras australes para que el usurpador británico sepa que nunca estará seguro y tranquilo disfrutando su rapiña:
¡¡¡Vivan los héroes de Malvinas!!!
¡¡¡Viva la gesta de Malvinas!!!
¡¡¡Viva la Patria!!!
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