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viernes, 15 de marzo de 2013

Opiniones, Documentos y Homilías de Monseñor Jorge Bergoglio, actual Papa Francisco.


Transcribimos algunos materiales de interés que permiten conocer algunas de las opiniones en Documentos y Homilías vertidas por Monseñor Jorge Bergoglio, actual Papa Francisco, cuando era Arzobispo de Buenos Aires.


De LA VOZ: 

“El Papa es malvinero”, titulaba ayer una gacetilla distribuida a la prensa por un grupo de excombatientes en el Atlántico Sur. Las homilías de Jorge Bergoglio durante su arzobispado porteño (asumió en 1998, tras la muerte de Antonio Quarracino) siempre hicieron foco en temas propios de las agendas políticas: la pobreza, el trabajo esclavo, las reformas de leyes civiles, la 125. La guerra de las Islas Malvinas tampoco estuvo ajena en las misas del papa Francisco.
“Venimos a rezar por aquellos que han caído, hijos de la patria que salieron a defender a su madre, la patria, a reclamar que es lo que es de la patria y les fue usurpado”, dijo Francisco el año pasado, al cumplirse el 30 aniversario de la guerra de Malvinas.
Tres años antes, el por entonces cardenal Bergoglio les había hablado a los familiares de los caídos: “Vayan a besar esa tierra que es nuestra y nos parece lejana”. También dijo: “Hay ángeles que los acompañan, que son hijos, esposos y padres de ustedes, que cayeron allá en un gesto religioso, casi, de besar con su sangre el suelo de la patria”.
En 2008, también el 2 de abril, Jorge Bergoglio hizo referencias a los ex combatientes y sus familiares: “Es de buen argentino reconocer la valentía tanto de los que cayeron en esa guerra, como de los que murieron después a causa del silencio y la indolencia de la sociedad, o de los que sobrevivieron y hoy son los testigos vivos de esa gesta”, sostuvo.
También dijo que “esa deuda de la historia” se saldaría cuando “cada 2 de abril el conmemorar el Día de Veteranos de Guerra y los caídos de Malvinas sea motivo de reflexión, de afirmación de la identidad nacional y de trabajo por la paz; sólo así la sangre de los 649 caídos no habrá sido derramada en vano”.
“Identidad nacional”. “Buen argentino”. “Vayan a besar esa tierra que es nuestra”. Las alusiones de Francisco a la guerra de Malvinas fueron más allá de la mención al dolor provocado en los familiares de los muertos.
Alertó, además, respecto “de los esfuerzos de muchos para desmalvinizar la historia”.
Los diarios británicos The Daily Telegraph, The Sun y el Daily Mirror, ya se hicieron eco de las referencias malvinenses del nuevo Papa. Durante la guerra de Malvinas, Francisco actuó como rector del Colegio Máximo y de la Facultad de Filosofía y Teología de San Miguel, provincia de Buenos Aires.
Bergoglio sobre la guerra
Vayan a besar esa tierra que es nuestra y sin embargo nos parece lejana. Hay ángeles que los acompañan, que son hijos, esposos y padres de ustedes, que cayeron allá en un gesto religioso, casi, de besar con su sangre el suelo de la patria”.
Es de buen argentino reconocer la valentía tanto de los que cayeron en esa guerra, como de los que murieron después a causa del silencio y la indolencia de la sociedad, o de los que sobrevivieron y hoy son los testigos vivos de esa gesta”.
Una versión de este artículo fue publicada en la edición impresa del Viernes 15 de marzo de 2013.

MISA POR LAS VÍCTIMAS DE LA TRATA Y TRÁFICO DE PERSONAS          
Desgrabación de la homilía del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires, con motivo de la 4º misa por las víctimas de la trata y tráfico de personas (Plaza Constitución, 23 de septiembre de 2011)

Jesús iba por las calles de los pueblos enseñando a la gente, curando a los enfermos, a los afligidos, y la gente decía: “Este es un gran hombre”. Se preguntaban quien era él. Y Jesús, que sabía eso, les hace esta pregunta a los apóstoles. Ellos le comentan lo que la gente decía de él y entonces los mira a los ojos y les dice: “Y ustedes quien dicen que soy yo?” Pedro, en nombre de todos, le responde:”Sos el Mesías, el Hijo de Dios”. Pero para evitar que creyeran que era alguien que no estaba en órbita, que no tenía nada que ver con lo que les pasaba, Jesús los baja de un hondazo y les dice: “Sepan que voy a tener que sufrir mucho, que voy a ser entregado y que me van a matar”. Jesús, Dios, el hijo de Dios que se involucra tanto en nuestra vida, en nuestra existencia que se deja matar por nosotros. Jesús, Dios, que se involucra tanto en nuestra existencia que quiere estar compartiendo nuestros dolores. Jesús, Dios, que nos viene a dar una verdadera libertad, pero no la predica desde un teatro o desde un palco sino que la predica con la “carne en el asador” en medio de aquellos que no tienen libertad.
Y por eso hoy Jesús viene aquí; y no viene a proponer una teoría de la libertad o a decir como hacer las cosas sino que viene a decir que está con estos hermanos y hermanas nuestros que en esta ciudad de Buenos Aires viven esclavizados. Ustedes me podrán decir: “Pero Padre, usted siempre dice lo mismo”… Y sí, mientras en Buenos Aires haya esclavos voy a  decir lo mismo! En el colegio nos enseñaron que la esclavitud estaba abolida pero saben que es eso? Un cuento chino! Porque en esta ciudad de Buenos Aires la esclavitud no está abolida; en esta ciudad la esclavitud está a la orden del día bajo diversas formas; en esta ciudad se explota a trabajadores en talleres clandestinos y si son inmigrantes se les priva de la posibilidad de salir de ahí; en esta ciudad hay chicos en situación de calle desde años! No sé si hay más o menos pero hay muchos, y esta ciudad fracasó y sigue fracasando de liberarlos de esta esclavitud estructural que es la situación de calle. En esta ciudad esta prohibida la tracción a sangre… pero todas las noches veo en Plaza de Mayo carritos cargados con cartones y tirados por chicos…Eso no es tracción a sangre?? Es esclavitud que explota. En esta ciudad se rapta a mujeres y chicas y se las somete al uso y abuso de su cuerpo, se las destruye en su dignidad. En esta ciudad hay hombres que lucran y se ceban con la carne del hermano, la carne de todos esos esclavos y esclavas; la carne que asumió Jesús y por la cual murió vale menos que la carne de una mascota y esto pasa en esta ciudad!!! Se cuida mejor a un perro que a estos esclavos nuestros! Que se los patea! Se los deshace! La gran ciudad de Buenos Aires… y Jesús esta hoy aquí para decirnos: “Mirá a tu hermano… mirá a tu hermana…”
Hace un par de horas estuve reunido con la mama de Marita Verón, que fue robada por los tratantes y sometida a trabajo en prostíbulos. Logró liberar a otras 129 chicas pero a su hija todavía no la encontró. En esta ciudad hay muchas chicas que dejan de jugar con muñecas para entrar en el tugurio de un prostíbulo porque fueron robadas, fueron vendidas, fueron traicionadas…
Hoy venimos a pedir por las victimas de trata de personas, la trata del trabajo esclavo, la trata de la prostitución; en esta plaza del barrio de Maria Cash venimos a pedirle a Jesús que, él que es Dios y tomó nuestra carne, nos haga llorar por la carne de tantos hermanas y hermanos nuestros que son sometidos. Le venimos a pedir a Jesús que aprendamos a cuidar a estos hermanos nuestros sometidos a la esclavitud con la ternura que merecen y que no gastemos nuestra ternura en cuidar y en atender mascotas dejando de lado el hambre de nuestros chicos…
Ciudad pecadora… Ciudad sufriente… Ciudad que no sabe llorar… Buenos Aires necesita llorar: llorar por la esclavitud de sus hijos, de tantos hijos e hijas que pasaron por el volquete y quedaron en la volqueta… en Buenos Aires se ha instalado la cultura del volquete porque se dan por desperdicio a hombres y mujeres que cayeron en la trata de personas. Alguno podrá preguntar: “Padre, como puede ser esto?” Lo dije las dos últimas veces: Hay una anestesia cotidiana que esta ciudad sabe usar muy bien y se llama coima y con esta anestesia se adormecen las conciencias. Buenos Aires es una ciudad coimera! Jesús esta acá con nosotros! Jesús: enseñanos a pensar en tantos hermanos y hermanas nuestros que son esclavos, enseñanos a meternos en su carne, enseñanos a llorar por esta esclavitud de Buenos Aires, enseñanos a ser más solidarios, y a luchar para que esta ciudad no tenga más esclavos.
Y a la Virgen, Madre de todos nosotros, le pedimos que nos contagies ternura materna para sentir que esos hombres y mujeres, chicos y chicas, sometidos a la esclavitud en esta ciudad, sean hijos de ella e hijos nuestros. Que Dios bendiga a todos los que en este momentos están sufriendo, siendo explotados; que Jesús los acaricie. Hoy Jesús está en Plaza Constitución, no para hacer política ni para dar una conferencia sino para llorar con su Pueblo.
Que así sea.
Cardenal Jorge M. Bergoglio, SJ, arzobispo de Buenos Aires
Viernes 23 de septiembre de 2011.

TRAGEDIA DE ONCE  
Desgrabación de la homilía del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires en la misa celebrada a un mes de la tragedia ferroviaria de Once (Catedral metropolitana, 23 de marzo de 2012)

En la primera lectura se habla de los pensamientos de los impíos, de los necios, de esos que tienen explicación para todo y que saben manejar la vida de tal manera que ensamble bien. Empezaba así el pasaje del Libro de la Sabiduría que leímos: “Los impíos dicen entre sí razonando equivocadamente...” Todo aquel que quiera explicar esto que pasa ahora, el misterio del dolor, el misterio del sufrimiento y de la muerte, razona equivocadamente. El pasaje terminaba con esta frase:“No conocen los secretos de Dios.” Y tengo ganas de decirle a nuestro Padre del cielo, hoy que estamos reunidos a los treinta días de esta tragedia: Cuáles son tus secretos, Padre? Por qué tantas vidas segadas?… cincuenta y dos vidas, una de las cuales todavía no había nacido… explicanos Padre como se entiende… por qué Padre…? Por qué?
Me viene una imagen por la que todos pasamos cuando éramos chicos y después con los chicos que conocimos: la edad de los “por qué”. Si observamos bien, el chico empieza a preguntar a su papá o a su mamá el “porqué” de las cosas que no entiende y algunas de las cuales lo amenazan. Y hoy de alguna manera somos como esos chicos delante del padre… pero si observamos bien vemos que esos chicos no escuchan la respuesta del padre sino que cuando el papá esta hablando vuelven a preguntar el “porqué”  de otra cosa… simplemente quieren atraer la mirada del padre. Y hoy al preguntar “por qué”, todos sabemos que no vamos a tener una explicación completa… Quizá vamos a tener explicaciones de las mediaciones humanas que han fallado, de las irresponsabilidades, de los errores, pero del misterio por qué una vida es segada no tenemos explicaciones, solamente nos queda que con nuestro “por qué” de hoy, aquí dolientes, fraternal y unidos, atraigamos la mirada del Padre para que entre en nuestro corazón y nos consuele.
Rezábamos en el Salmo: El Señor está cerca del que sufre. Señor, si vos estás cerca de nosotros hacelo sentir! Señor, queremos que se haga justicia! Sabemos que detrás de esto hay responsables irresponsables, gente que no ha cumplido con su deber, no queremos pegarle por pegarle pero sí corregir su corazón porque su irresponsabilidad cuesta tan caro, no hay precio que pague una vida. Sabemos que en medio de todo esto hay angustia y búsqueda, sabemos que en medio del dolor hay recuerdos de momentos vividos con los que se fueron, y pedimos la gracia de llorar en esta Ciudad, que como dije en otra ocasión, todavía no aprendió a llorar. No sabe llorar. Todo lo arregla con anestesia, todo lo arregla buscando como componer situaciones que no se arreglan sino sacando todo a la luz. Pedimos la gracia Padre, vos que estás cerca del que sufre, la gracia de llorar. Pedimos la gracia de llorar. Esas lágrimas que limpiarán nuestros ojos y que nos harán ver “mas allá del dolor” como dijo uno de ustedes, nos harán ver y celebrar la vida feliz de un hijo que se nos fue. Pero para eso hay que llorar mucho.
Miranos Padre. Aquí no hay ningún gurú que nos pueda explicar el misterio humano: nadie nos puede decir  que esto será así o así y estaremos bien…Tenemos que optar: el dolor o la anestesia, o el llanto o la hipocresía, el reclamo sereno de justicia o tapar las cosas. Y con este deseo de reclamar serenamente la justicia, también miramos al cielo, a este Padre que consuela, y le pedimos consuelo para tantas familias; consuelo para tantos corazones; consuelo para la sociedad que se hace cargo de esto y sufre por tantas vidas sesgadas…
Casi la totalidad de ellos venían a ganarse el pan! Dignamente! Que no nos acostumbremos Padre a que para ganarse el pan hay que viajar como ganado. Que no nos acostumbremos Padre a que en esta Ciudad no se llora nada, todo se arregla y todo se acomoda. Que no nos acostumbremos Padre a la mano fácil que se sacude y dice “Gracias a Dios a mi no me tocó”, y se aliena en otra cosa. Hoy la solidaridad es más, somos hermanos en el dolor y como hermanos miremos al cielo… Padre, por qué? Y cada uno de nosotros abra su corazón. Y siga preguntado por qué. Yo no puedo darles una respuesta, ni ningún obispo, ni el Papa pero El los va a consolar. El es capaz de venir y en la armonía de su presencia paternal hacernos sentir que el misterio de la vida y de la muerte tienen un sentido aún cuando venga de manos irresponsables.
Esta es la oración de hoy: “Padre, vos estás cerca del que sufre. Padre, no queremos ser de los que no conocen tus secretos. Padre, entrá en nuestro corazón y manifestanos la ternura de tu paternidad.”
Card. Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires
Buenos Aires, viernes 23 de marzo de 2012.

MISA EN MEMORIA DE LA VÍCTIMAS DEL TRABAJO ESCLAVO      
Desgrabación de la homilía del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, con motivo de la misa en memoria de las víctimas del trabajo esclavo a los 5 años del incendio del taller clandestino de Luis Viale 1269 (27 de marzo de 2011)

 Después de haber escuchado la Palabra de Dios hagamos un instante de silencio en nuestro corazón para recordar a siete personas, que trabajaban aquí en un régimen de esclavitud hace cinco años. Harry Rodríguez Palma tenia 5 años; Wilfredo Quispe Mendoza 15 años; Juana Vilma Quispe 25 años y un hijo que llevaba en el vientre cuyo nombre solo Dios conoce; Elías Carabajal Quispe 10 años; Rodrigo Quispe Carabajal 4 años y Luis Quispe 4 años. Esos chicos que tenían toda una vida por delante, chicos como algunos que están sentados aquí. Ellos vieron truncada la vida por una conducta que se repitió siempre a lo largo de la historia y que en la Biblia aparece manifestada por un señor muy poderoso que se llamaba Herodes, a quien no le importa matar a los chicos con tal de lograr su cometido. Esos chicos mueren en este incendio en una casa clandestina de trabajo esclavo. Dios le dijo una vez a Caín: “La sangre de tu hermano clama justicia…”. Esa frase de Dios la repetimos hoy: ”La sangre de estos siete hermanos nuestros clama justicia”. Se ha degenerado el sentido del trabajo porque el trabajo es lo que te da dignidad.
La dignidad la tenemos por el trabajo, porque nos ganamos el pan, y eso nos hace mantener la frente alta. Pero cuando el trabajo no es lo primero sino que lo primero es la ganancia, la acumulación de dinero, ahí empieza una catarata descendente de degradación moral. Y termina esta catarata en la explotación de quien trabaja. Esta frase no es mía, la dijo ayer el Papa en una audiencia. Cuando se revierte el verdadero fin del trabajo el centro del trabajo que es la persona empieza a crecer el afán de dinero insaciable y ahí todos los medios para terminar en la esclavitud.
Una vez dije en Constitución, en una anterior misa por las víctimas de la esclavitud y exclusión, que lo que nos enseñaban en el colegio sobre que la asamblea del año 13 había abolido la esclavitud eran cuentos chinos… a los más está en un escrito. Pero en esta Buenos Aires tan vanidosa, tan orgullosa, sigue habiendo esclavos! Sigue habiendo esclavitud! Todo se arregla… Buenos aires es coimera y lo es de alma, y el recurso a la coima tapa todo. Los corazones se endurecen.
Hoy rezábamos el Salmo 24: “…Cuando escuchen la voz del Señor no endurezcan el corazón...“haciendo referencia a la escena de la roca dura que Moisés golpea y sale agua. La voz del Señor clama por estos siete hijos muertos, y muertos en esclavitud. La voz del Señor golpea con su Palabra tantos corazones de piedra, y hoy venimos a rezar para que esos corazones dejen brotar aguas de lágrimas, de arrepentimiento, de cambio de vida… Para que esos corazones no piensen que esto no se paga, seducidos por la costumbre del “como arreglamos”. Se paga aquí o allá pero se paga!. Pero sobre todo venimos a pedirle al Señor que nuestros corazones crezcan en conciencia, que no tengamos miedo de luchar por esta justicia que, hoy podemos repetir otra vez, es tan largamente esperada.
Justicia por estos hombres y mujeres sometidos a la trata de personas en cualquiera de los rubros… talleres clandestinos, prostitución, chicos sometidos en trabajos de granjas y los cartoneros que no han podido todavía unificarse, como algunos de ustedes lo han podido hacer gracias a Dios, por los que viven de las migajas que caen de la mesa de los satisfechos. Estos no pueden sentir a Dios. Porque el endurecimiento de los satisfechos es algo muy duro difícil de explicar, tienen el corazón empachado de los valores que ellos creen que valen y no dejan entrar a la Palabra de Dios. Por eso Señor te pedimos que cuando les golpees el corazón a ellos que no se endurezcan, que abran el corazón.
Rezamos también por todos ustedes, por nosotros, por tantos que no conocemos y están en esta situación. Y de una manera especial quiero rezar por los que están aquí y que tienen coraje! Y que arriesgan la vida a cada instante para luchar por la justicia y denunciar que en Buenos Aires todavía hay mucho trabajo esclavo!. Que Dios los fortalezca, que Dios los mantenga allí en esa lucha por el hermano, por la justicia, una lucha por el amor de Dios. La gran ilusión de Jesús es que estuviéramos hermanados, pero el otro proyecto, el contrario, es muy fuerte, es muy fuerte. Y somos víctimas de la compra y venta. Compra y venta de cariño, de amor, de personas, de trabajo…
A los responsables de la muerte de esta gente, de estos chicos sobre todo, a los Herodes que todavía viven en Buenos Aires y que se enriquecen con la sangre de los chicos, que se enriquecen con la sangre de los pobres, que Dios les toque el corazón y los convierta. Y a nosotros que nos toque el corazón para seguir luchando por justicia. Que así sea.
Cardenal Jorge M. Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires
27 de marzo de 2011

5º ANIVERSARIO DE LA TRAGEDIA DE CROMAGNON
Desgrabación de la homilía pronunciada por el cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, en ocasión de misa celebrada por 5º aniversario de la tragedia de Cromagnon (30 de diciembre de 2009).

Estos días que rodean la celebración de la Navidad el tono es precisamente el de esta mujer anciana, de 84 años. Le hablaba acerca del Niño a todos en Israel. Esta mujer movida por el Espíritu Santo, que había visto cosas en la vida. Que había visto triunfos y derrotas, noblezas e hipocresías. Esta mujer que sabía lo que era el dolor y el sufrimiento, sale de sí y reconoce que ese Niño es la promesa de su pueblo, que ese Niño es el que trae la paz, el consuelo, la fortaleza el triunfo definitivo.
Nosotros que hoy venimos a orar en el 5º aniversario de esta tragedia, necesitamos que se nos hable de lo único que puede dar sentido a un sinsentido como el que hemos vivido. Necesitamos de la sabiduría de tantos hombres y  mujeres de nuestro pueblo que, como la profetisa Ana, nos digan “éste es el que te va a dar el sentido definitivo a tu sufrimiento, tu dolor”.
Venimos a llorar, llorar por más que esos 194. A llorar por nuestra ciudad que no llora todavía. Nuestra ciudad que no tiene lágrimas de madre para esos hijos que hoy recordamos y para tantos otros que ella abandonó.
Esta ciudad vanidosa, casquivana, orgullosa, coimera. Esta ciudad que maquilla las heridas de sus hijos para que no la hagan sufrir. No las cura, las maquilla.  Esta ciudad que esconde a sus ancianos mal alimentados, los arrincona porque no quiere ver el sufrimiento de los que nos dieron la vida.
Ciudad que abandona a sus chicos, que elegantemente los llama “chicos en situación de calle”. Se desprende de ellos y los tira a la calle.
Esta ciudad no llora y porque esta ciudad no sabe llorar no es madre y nosotros hoy venimos aquí a llorar para que esta ciudad sea más madre. Para que esta ciudad en vez de matar, aprenda a parir. Para que esta ciudad sea promesa de vida. Lloramos recordando estos jóvenes que han muerto y le decimos a esta ciudad “mirá, la mayoría de ellos murieron entrando y saliendo para salvar a otros, no se escaparon para salvar el pellejo”. Le decimos a esta ciudad que sea madre solidaria como lo fueron estos chicos que dieron testimonio entrando y saliendo hasta no pudiendo salir más.
El dolor no se va, camina con nosotros. Lo peor que podemos hacer es la receta  del espíritu mundano que es anestesiarlos con otras noticias, con otras atenciones, con otras distracciones. El dolor hay que asumirlo como ustedes lo asumen. Ustedes están más cercanos, nosotros los que estamos más lejos, también queremos asumir a aquellos que están muertos, lo tratamos de hacer. Hay que asumirlos y dejar que se añejen en nuestro corazón y se transformen en semilla de fecundidad.
Esta viejita de 84 años que decía “éste es, éste es” se lo decía delante de su madre a la cual un ratito antes le habían dicho que ese chico iba a ocasionarle un dolor muy grande, una espada le iba a traspasar el corazón.
Hoy les digo a ustedes: miremos al Niño. Es el único que puede hacer añejar el dolor en nuestro corazón y transformarlo en sabiduría. Y en el Niño miremos a nuestros niños, los que se fueron y a los adultos que los acompañaron. Y miremos a la Madre. Pidámosle a la Madre, que sabe lo que es sufrir, que haga madre a esta ciudad compadrita, superficial y que le cuesta dar vida.
Que así sea.
Card. Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires
Catedral Metropolitana, ciudad de Buenos Aires,  30 de diciembre de 2009

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