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martes, 11 de agosto de 2015

DÍA DE LA RECONQUISTA: 1806 - 12 DE AGOSTO – 2015

DÍA DE LA RECONQUISTA
1806 – 12 DE AGOSTO – 2015


Por Horacio Micucci


Se conmemora la Reconquista de Buenos Aires de los invasores ingleses el 12 de agosto de 1806, hace 209 años.
Los sucesos de 1806 y 1807 que culminaron con la derrota de las tropas inglesas que invadieron el Río de la Plata, en forma lenta pero segura, han sido llevados al olvido por distintas políticas oficiales.
Los homenajes y conmemoraciones están hoy en su mínimo exponente o son inexistentes. La circunstancia tiene una gran similitud con la política desmalvinizadora practicada desde junio de 1982 hasta la fecha.
No es extraña la coincidencia: se intenta enturbiar el pasado para evitar que se saquen conclusiones para hoy. Conclusiones que inevitablemente apuntan lograr una Argentina Independiente de toda dominación extranjera.
Conclusiones que demuestran que cuando un país oprimido se une para enfrentar al opresor, es posible vencer.
Conclusiones que demuestran que la unidad patriótica y popular es el camino.
Argentina es un país dependiente, desgarrado por la disputa entre distintas potencias que rapiñan, y rapiñaron, nuestro patrimonio y con una parte de su territorio colonizado por el colonialismo imperialista británico. Yanquis, chinos, rusos, ingleses, europeos, etc… revolotean, como buitres, sobre nuestro patrimonio nacional.
Para ello contaron y cuentan con aliados internos. 
Son nativos de estas tierras pero no son nacionales. Son los gerentes de las políticas de entrega, miseria y sumisión nacional, del pago de la deuda externa usuraria, ilegítima y fraudulenta, de la indefensión nacional, de la entrega del patrimonio nacional, de la entrega de los hidrocarburos, de la extranjerización de la tierra, del crecimiento del latifundio, de la explotación megaminera contaminante efectuada, además, por muchos de los que explotan también en nuestras Malvinas usurpadas.
Son los que niegan salarios y jubilaciones dignas mientras facilitan el desangre de la Nación por empresas de potencias extranjeras y el enriquecimiento de empresarios amigos. Y, además, llenan sus propios bolsillos de manera obscena.
Son los que, desde el Estado, promueven el narcotráfico y la trata de personas como unas de las vías de su enriquecimiento, y que usan el juego y las cuevas financieras como formas (no las únicas) del lavado.
Son los representantes de los intereses de potencias extranjeras y de sectores sociales internos que se enriquecieron en los años de oprobio nacional y sufrimiento popular.
Son los que dicen que la economía va bien cuando crece el latifundio a expensas de los productores del campo, que se ven expulsados de las tierras que hicieron fértiles con el sudor de su frente. Son los que dicen que el país progresa cuando sus ganancias aumentan a expensas de la destrucción de la industria argentina. Son los que festejan la entrega del patrimonio nacional que tanto costó acumular y, como animales carroñeros, disputan entre ellos por el tamaño de los trozos que sacarán de su rapiña.
Son los que olvidan la justa causa de Malvinas.
Son los que destruyeron la industria de la Defensa Nacional porque, dicen, no hace falta defenderse en el “Mundo Globalizado”.
Son los que desarman nuestras fronteras terrestres y marítimas y mantienen indefensa a la Nación y hacen que nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad se ocupen del control interno.
 Son los eternos defensores del Orden, de “Su Orden”. El Orden de nuestra dependencia como país, de nuestra sumisión como Nación, de nuestra esclavitud como pueblo.
Son los que mantienen vigentes los tratados de Londres y Madrid.

Por eso, reivindicamos hoy aquel 12 de agosto de 1806, porque una conclusión importante a sacar es que la unidad patriótica y popular es el camino.
Así ocurrió en los albores de la Patria, en 1806 y 1807, cuando se logró el triunfo a partir de la unión del Pueblo, los patriotas y los militares dispuestos a enfrentar la invasión. A esta unión le corresponde la gloria del triunfo.
Esto se consolidó en el Cabildo Abierto del 14 de agosto de 1806 en la destitución del Virrey Sobremonte, y la organización de los cuerpos de milicias integrados por el pueblo y los militares que combatieron, que habrían de ser los artífices del triunfo en la segunda invasión y la base militar de la Revolución de Mayo.
Es que en los sucesos de 1806 y 1807 se conformaron, con la unidad patriótica y popular, con la confluencia del pueblo sublevado y los militares patriotas las nuevas fuerzas militares sin las cuales no hubiera sido posible el 25 de mayo de 1810. Por eso el acta original del Ejército Argentino lleva fecha de 6 de setiembre de 1806 y asume la forma de un bando publicado ese día que convocaba a las armas a todos los hombres aptos cuyas edades oscilaran entre los 16 y los 50 años, para constituirse en milicias ciudadanas, con el fin de enfrentar otra nueva agresión de las fuerzas inglesas sobre Buenos Aires.
El pueblo en armas fue la base del triunfo. Y cada vez que se produjo este tipo de unidad patriótica y popular se abrieron perspectivas de independencia nacional.

Los patriotas y los luchadores populares, civiles y militares, de distintas vertientes ideológicas, de distintas clases sociales, deben converger como en mayo de 1810 donde estuvieron juntos revolucionarios como Moreno y Belgrano, militares como Azcuénaga, Pedro Andrés García, Juan José Viamonte, Antonio y Diego González Balcarce, Ramón y Marcos Balcarce, religiosos como Alberti, líderes agrarios como el General José Gervasio Artigas, y comerciantes como Larrea.
Tarde o temprano, la unidad patriótica y popular, como en aquel agosto de 1806, impondrá el orden de una Argentina independiente como país, emancipada como nación, con una democracia grande y verdadera donde se satisfagan los verdaderos deseos del pueblo que se habrá liberado, al fin, de tanta ignominia, de tanta miseria, de tanto sufrimiento.

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